El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo


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Deliciosas y exóticas enchiladas de flor de Jamaica

¡Ñam, ñam! Hace unos días publiqué una foto de unas riquísimas enchiladas de jamaica y por ahí me preguntaron que si podía pasar la receta. ¡Con todo gusto! 

La flor de Jamaica es uno de esos inventos maravillosos de la naturaleza. En México nos la bebemos en agua, pero poca gente sabe que la flor también es comestible, alta en fibra y de sabor muy especial. 

La primera vez que yo comí enchiladas de flor de Jamaica fue en el restaurante “La Buena Tierra” una cadena mexicana de comida orgánica. Y ahora que vivo lejos y que de cuando en cuando me llega desde casa un paquete lleno de cositas mexicanas ricas, pues no puedo evitar sentir un antojo de exprimir la jamaica por todos lados*. 

Las enchiladas por otro lado, son uno de mis platillos favoritos del mundo, porque para prepararlas se puede ser muy versátil, cambiar ingredientes, salsas, formas de preparar, todo sobre el humilde concepto base de tortilla con relleno bañada en salsa. Sé que podría comer enchiladas todos los días y cada día variarle algo para que sean diferentes. Así que la receta que aquí les comparto no es única ni estricta, ¡cada quien le quita y le pone como quiera! 

Para 4 porciones (dos enchiladas por plato, considerando que las tortillas que consigo aquí son grandes)

Para el relleno: 

2 calabacitas

3 zanahorias

1 cebolla 

1 diente de ajo

champiñones, al gusto

granitos de elote, al gusto

1 pimiento morrón grande

2 tazas de flor de jamaica (previamente hervida, suave)

Sal, pimienta, comino, epazote y orégano. 

8 tortillas

 

Para la salsa: 

1/4 cebolla

1/2 lata de chipotles 

el puré de 6 jitomates o 1 lata de salsa de tomate

2 dientes de ajo

1/4 taza de agua… o menos. (Puedes usar un poco del jugo de la jamaica y la salsa tendrá un sabor especial) 

Sal, pimienta. 

 

Empezamos con hacer la salsa. Básicamente es licuar todos los ingredientes y ponerlos a hervir a fuego medio. La salsa de las enchiladas es más aguada que la salsa normal para tacos, así que hay que irle poniendo el agua de a poquito para que quede una consistencia adecuada. 

 

Relleno: 

Picar la cebolla finamente y freír a fuego medio en aceite vegetal. Agregar el epazote, comino y orégano. (acercarse a oler, mmm!). Cortar la zanahoria en tiras no muy gruesas y las calabacitas. Agregar cuando la cebolla ya esté transparente. Rebanar y agregar los champiñones. Luego vendrían el pimiento en tiras, y hasta el final, los elotitos y la jamaica. Revolver muy bien y subir un poco el calor. Al final, agregar sal y pimienta al gusto.

*Para que juegues: A mí me gusta ponerle unas tres cucharadas de ajonjolí a la mezcla, si tengo; o también una cucharadita de aceite de chile de árbol o chipotle. Pero esto depende de quién se vaya a comer las enchiladas, jeje… Tus comensales han de ser valientes, porque el aceite de los chiles secos es muy, muy concentrado. 

La Jamaica se te antojará de mil y una formas

La Jamaica se te antojará de mil y una formas

Opciones para servir:  (Porque no hay una correcta, hay que probarlas todas!)

a) La más rápida es: Freír ligeramente las tortillas en aceite, rellenarlas con la mezcla, y bañar con la salsa. Poner un poco de crema ácida, queso rallado y cebollita picada, y acompañar con aguacate o perejil y unos frijolitos refritos al lado. MMM! 

b) Horneada: Freír ligeramente las tortillas, rellenarlas y ponerlas en un refractario. Bañarlas con salsa, ponerles MUCHO queso encima, manchego, chihuahua o asadero y hornearlas por unos 20 min. a 200ºC. Aaahhh, el queso derretido es delicioso! Al servir se pone encima un poquito de crema y perejil fresco. De guarnición, le va mejor una ensalada fresca. :) 

c) Para el almuerzo dominguero: Freímos dos huevos en el sartén, los servimos sobre una tortilla con queso (para que se derrita), servimos el relleno al lado (como guarnición) y bañamos todo en salsa. Unos frijolitos charros al lado y ya está! 

¡Claro que puedes beberte todo esto con un agua de jamaica, ya la tienes a la mano! 

Verás que, siendo la receta tan sencilla, se puede jugar con muchos elementos: Puedes usar tomatillos en vez de jitomates, puedes mezclar la salsa con la crema (tipo suizas), puedes ponerle pollo al relleno, o encima, en fin…! 

Y para cocinar esta receta, nada te pone de mejor humor que un buen disco de Pérez Prado y sus mambos, que es receta ideal para mover el relleno y la salsa con buen ritmo. Je!

Y como les platicaba que la jamaica tiene muchas posibilidades, estoy ahorita jugando con dos recetas más, una para mermelada y otra para aderezo de ensaladas. Pero se las comparto cuando mi paladar las haya aprobado, jajaja! 

Ahí me platican cómo les quedaron.


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Mensajes en el silencio

Tengo una manía con mis oídos. Me gusta mucho escuchar y entonces en mi lógica, lo más limpios y abiertos que tenga los oídos, lo mejor que escucharé el mudo que me rodea.

El año pasado, a causa de esta lógica correcta en su planteamiento pero no sana en la práctica, me lastimé el oído con un hisopo y estuve en cama por casi dos semanas con infección y un dolor indescriptible. Recuerdo que pensaba todo el tiempo “no lo vuelvo a hacer!” Y me sumergía en todas las cosas nuevas que estaba escuchando aún con el dolor.

Este año a pesar de habérmelo prometido, me volvió a pasar… ¡Dos veces!  En este momento preciso, la tercera. Creo que si pasó de nuevo fue para que no olvidara el mensaje y lo compartiera. Pareciera que como un hecho casual esto me sucediera para cerrar mis oídos al exterior y escuchar solamente lo que pasa dentro de mí. No ha sido fácil descifrar estos mensajes…

Inhalar… Exhalar… Lo primero que noté al quedarme medio sorda fue… ¡¡¡Qué fuerte respiro!!! Y al acostarme del lado del oído bueno (porque acostarme del lado malo me dolía mucho) y mirar hacia un punto fijo en la pared, pude escuchar a mi cuerpo en sutilezas que no me había fijado antes… A la par de la respiración, el corazón, su ritmo acompasado pero firme, extendiendo su movimiento a cada vena y arteria del cuerpo. El correr de la sangre, que nunca pensé que fuera audible, lo es cuando no escuchas nada. Casi podía sentir mis dedos pulsar a cada momento en que nueva sangre pasaba por estos. Un leve tic tic con cada parpadeo, como si mis ojos tuviera unas tapitas que no me había fijado que pudieran tener un sonido propio. La fricción del cabello, la actividad del estómago, el sonido líquido de tragar saliva, el chocar de mis dientes, el vibrar de mi pecho. También el rechinar de mis articulaciones cuando giro el cuello para un lado o para el otro. Nunca imaginé que en total silencio mi cuerpo hiciera esta música para mi.

Pero también, lo dependiente que es el cuerpo del oído en general. Los días que he tenido esta infección me he sentido un poco torpe, mi equilibrio (obviamente) está desbalanceado, pero también se afecta mi olfato (no puedo cocinar bien, no oigo cuando hierve el agua, no huelo los condimientos), el gusto, la comida me sabe toda igual (daaah y yo que adoro la comida!). Y siento que perfectamente distingo a dónde se extiende el dolor cuando se me olvida tomarme el analgésico porque no suelo tomar muchos analgésicos… Como si el dolor bajara caminando de puntitas por el cuello, la parte de atrás del oído, a la mandíbula y hasta las muelas. Suena horrible en verdad, y sí que duele, pero en también me parece algo increíble cómo me puedo volver tan consciente de mí y como puedo casi casi ver mi cuerpo, si cierro los ojos e imagino que estoy flotando en una alberca de luz incandescente que ilumina cada hueso, cada nervio y ligamento, cada cabello y articulación.

Cuando por alguna razón me enfermo, puedo entrar en este contacto íntimo con mi cuerpo. Es como si me dijera, sí, aquí vives, y estas reparaciones hay que hacer en ésta tu casa que traes puesta todo el tiempo. Entonces me vuelvo consciente de mis huesos y cada una de mis articulaciones, de lo secos que están mis ojos, de lo caliente que está mi piel en mi cara y cuello, de lo helados que están mis pies y mis manos, de cómo se mueven mis tripas, de cómo pulsa el útero. Y como hablar me molesta porque siento que vibro muy fuerte por dentro y me rebota el sonido en el oído enfermo, entonces hablo poquito, sólo lo que necesito decir. La enfermedad no sólo me trae al aquí y al ahora, sino que al aquí y ahora más inmediato, dentro de mi. Entonces el dolor no duele tanto, se vuelve una forma de comunicarme con lo que está pasando dentro y me hace pensar cómo he llegado a provocarme esto yo misma… En este caso es más que evidente que no me dejo en paz los oídos (y todo el mundo me regaña por eso y lo seguirá haciendo después de este post), pero tantas veces que he pasado por una enfermedad por desbalancearme en sueño, en alimentación, en no cuidar mis emociones y dejar que lo no expresado se manifieste en algún otro lugar de mi cuerpo, pidiéndome a gritos que lo deje salir.

Pero hay otros mensajes en el silencio más allá de lo que escucho dentro de mí y me hacen mirar hacia afuera, hacia las manos que me cuidan, que sin pedirlo me traen un té calientito, me masajean la espalda, me besan la frente y a veces con tacto tosco me toca a ver si estoy muy caliente. A los ojos que, al saber que no escucho, buscan mis ojos y me preguntan sin muchas palabras, cómo estoy, me dicen que me extrañan, me miran adivinando mis muecas. Así es. Mi pareja no es de muchas palabras, pero en estos momentos, aún en el silencio me dice tanto al cuidarme, al buscar que yo esté bien, al darse cuenta que estaría más cómoda con la pijama, al arroparme con la cobija o entibiarme con sus brazos. Ese amor que procura que vuelva a la normalidad, que me dice que está ahí junto a mi todo el tiempo.

Los mensajes de la naturaleza cuando puedo mirar de reojo por la ventana y ver que aunque sea de noche hay muchos colores en la oscuridad. De la arañita que desde una esquina baja lentamente en su hilo. De los gansos que, aún con un solo oído, escucho que se van volando al sur, graznan muy felices de saber que volverán en tres meses. Del gatito salvaje que viene a la puerta a tratar de convencerme de que le abra para hurgar en la cocina. De la gotera que escurre rítmicamente desde la esquina de la teja. Del sonido del ambiente cuando oigo a mi amor que sube y baja las escaleras, martilla, taladra, regresa, pone más leña en la chimenea y se vuelve a ir. De los mensajitos de mi familia por teléfono que me preguntan cómo estoy, que si qué barbaridad, que volví a meterme el dedo en el oído, que si el seguro médico, el remedio natural y los besos y abrazos tecnológicos. Sí, la verdad es que soy buena escuchando.

Como lecciones de estos mensajes sólo puedo concluir que a) No debo ya rascarme los oídos para nada. b) Debo encontrar una manera de reproducir y seguir recibiendo estos mensajes silenciosos sin que tenga que estar tirada en la cama o sorda o adolorida por una semana.  Pues me parece que tal vez vivo demasiado afuera y poco adentro… Y con todo y dolor, un poquito de luz calienta mi corazón cuando puedo escuchar al silencio que me habla.


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De la salud emocional en las relaciones profesionales a distancia

Me encuentro sola en casa. En lo que, después de tres años, jamás hubiera podido imaginar que llamaría casa: Una casa de campo que no es mía, en medio de la nada, donde en esta época del año se oscurece a las 5 de la tarde y donde no hay nada a la redonda. ¿Cómo llegué hasta aquí?

Pero eso no es todo: Afortunadamente, tengo una conexión a internet y teléfono. Esto me permite llamar a Anders cuando algo se necesita, escribirle en Whatsapp a mi familia para decirles que los quiero, enviar un par de proyectos terminados a un equipo de trabajo en México, varios otros archivos a otro equipo de trabajo en México, intercambiar comunicación con personas con las que estoy colaborando de alguna forma en Malmö, Gotemburgo y Pachuca. Todo desde un ranchito en medio de la nada.

Hay quienes podrían pensar, ¡Ah! Qué vida tan relajada… Y pensar en la típica vida de campo con aire fresco, caminatas largas por el bosque, faenas como cortar leña y comer sopa de lentejas. La verdad es que no es así: Tengo tanto trabajo que apenas tengo chance de sentarme a escribir esta reflexión. Y no sólo eso, mis relaciones a distancia me causan a veces tanta o más ansiedad que mis relaciones presenciales, sean personales o de trabajo.

Pero dado que, como muchas personas, puedo comparar entre los dos casos, entiendo que hay mucho trabajo de manejo emocional por hacer en las relaciones a distancia. ¿La razón? Ojos que no ven, corazón que no siente. Pero incluso, a veces, ojos que no ven, corazón que… re-siente. ¡Siente demasiado!

En verano tuve chance de sentarme a trabajar con diversos grupos con los que trabajo a distancia. A algunos de ellos les conozco de mil años atrás, a otros les conocí apenas en el verano después de haber intercambiado información y proyectos por algunas semanas en algunos casos, o meses, en otros. En todos los casos he sentido esa extraña sensación de querer abrazar a alguien como si hubiera sido hace veinte años que no los veía pero también esa extraña familiaridad de que sabemos qué pasa en nuestras vidas (aunque no sea del todo cierto) y hablar como si nos hubiéramos visto ayer. La realidad es que el contacto personal se necesita cuando se trabaja a distancia porque a veces, en el caos de los medios, de la forma de escribir, del momento personal que cada uno pasamos, se pueden llegar a torcer muchas cosas y romperse esas frágiles relaciones basadas solamente en el intercambio de datos e impresiones tecnológicas.

Este año, concluiré mi participación en un equipo muy especial con el que trabajé a distancia por ya un poco más de tres años. De este equipo he aprendido cosas muy valiosas que escribo y comparto porque pasamos un proceso de aprendizaje muy fuerte y me encantaría poder encontrarlas en todos los equipos de trabajo a distancia en que participo, ya que al compararlos encuentro rasgos muy semejantes, y como todo equipo pasando por sus etapas de productividad. De mis compañeros en este equipo aprendí grandes cosas y me veo de repente tratando de reproducirlas e implementarlas en los otros equipos. A veces funciona y a veces no, porque cada equipo es distinto en sí mismo y en los perfiles de sus participantes. También porque yo misma tengo mucho que aprender en el proceso. Aquí tengo algunos tips:

1)    Mantener la operación lo más sencillo posible: Si nuestras funciones están claras y nuestras tareas tienen un límite de tiempo, facilitaremos la vida del equipo y también alcanzaremos metas más visibles. Mantener un orden en los archivos que compartimos es algo que debe hacerse de a poquito en cada oportunidad. Cuando perdemos el orden ponemos de cabeza al equipo.

2)    En las juntas, “anecdotear” menos y concretar el punto: Las personas mantenemos la atención y concentración en una conversación por alrededor de dos horas. Si la conversación es a distancia, tendemos a distraernos más fácilmente. Por lo cual, optimizar los puntos de la junta y compartir solo la información relevante, es esencial.

3)    Tener agendas de trabajo claras y alcanzables: Tener pocos puntos en la agenda nos da la sensación de cuestionarnos si la junta vale la pena (Aunque uno o dos puntos a tratar sean de suma importancia). Tener muchos puntos en la agenda nos frustra porque normalmente el tiempo no alcanza y no percibimos avances. Tomemos cinco minutos de la junta para decidir qué platicar en la junta y enfocarnos a ello.

4)    Respetar el tiempo y las actividades de las personas en el equipo: Es difícil llegar a acuerdos de horarios y actividades comunes cuando todos estamos en lugares diferentes. A veces en el miedo de que se nos juzgue por una actividad personal, no expresamos nuestra necesidad de salir a tiempo de la junta o bien de reprogramarla. Y eso nos trae consecuencias con las personas que de hecho, sí vemos y sí podemos hablar directamente. Procuremos ser puntuales para empezar y terminar, definamos desde un principio cuánto durará la junta. 

5)    Separar la parte de amistad de la parte productiva, pero recordarnos cuánto nos queremos: Con este equipo tuvimos a veces discusiones bastante aguerridas. Podían ser desacuerdos en puntos de vista, indicaciones de que “no anecdotéaramos” (esas me las decían mucho a mí), compartir sentimientos de frustración que luego eran tomados como reproches personales, etc. Pero creo que al final siempre logramos separar cuándo era un asunto de desahogo personal que no se debía juzgar y cuándo una situación que sí afectaba el curso de una decisión relevante para todos. Al final de cada junta, poder expresarnos lo mucho que ese equipo nos queremos unos a otros, pese al desacuerdo y decir juntos nuestro lema, era como un FFUUFFF… expirar. La junta terminó y hoy aprendimos algo nuevo. No todos los equipos tienen que amarse unos a otros, pero expresar apreciación es un motivador muy poderoso. 

6)    No tomar nada personal: Claro que éste es uno de los más difíciles. Todos nos reflejamos en los demás, pero es muy claro que en las relaciones a distancia (y especialmente en las laborales) a veces nos proyectamos mucho más en las personas de lo que creemos. Es posible que hayamos tenido un mal día, una discusión por fuera, estemos enfermos o cansados, y no lo decimos. Pero lo expresamos a veces en el tono en que escribimos o hablamos en una junta virtual. Qué importante es desahogar todo esto antes de comenzar, pues no siempre el enojo, cansancio o frustración van en contra del equipo de trabajo. Pero si con toda la razón, alguien hace una observación relativa a la forma de trabajo o las expectativas diferentes, hay que tomarla como o que es, una observación. Si hay elementos para demostrar que la observación se basa en una percepción errónea, con mucha calma demostrarlo. Pero si no, tomar lo que es mejor para el crecimiento personal y del equipo, y seguir adelante.

7)    Cuidar el tono: A veces lo que más falla en estas observaciones, de hecho, es el tono con el que nos las dicen o las decimos, y no tanto el contenido. En este equipo me tocó una ocasión en que ciertas observaciones subieron de tono por varios minutos entre tres personas, lo más curioso es que en algún punto se enfrascaron en el tono… pero las tres estaban diciendo exactamente lo mismo. Evidentemente en algún momento, cuando el moderador expresó su impresión sobre la discusión, las tres personas se disculparon. No hay nada nuevo en esto: Cuando alguien hace una observación en tono acusatorio, lo más natural es que la otra parte busque defenderse. Observaciones y defensas pueden hacerse de forma muy asertiva si tenemos por objetivo clarificar más que acusar, y avanzar más que defender. El tono verbal en una junta en skype es mucho más claro, pero el tono escrito en un chat puede ser muy confuso, recordemos que en el intercambio de un mensaje, casi el 40% del mensaje es corporal, el otro 30% es la emoción y exagero si digo un 10% es el mensaje en sí. Así que, dado que no estamos viendo a la persona cuando escribe de una u otra forma, sólo vemos el 10% de su mensaje. No demos por hecho el 90% restante. Si voy a hacer una observación o responder a una observación, ser lo más asertivo posible. Separar emoción de hecho, la emoción no se juzga, el hecho es lo que se discute. 

8)    Cuidar la relación personal: En este equipo éramos amigos antes de compañeros de proyecto. Así que de repente nos extrañaba que los mails que recibíamos de cada uno eran de los pendientes y no de la comida familiar o el evento, así que nos tomamos algunas sesiones exclusivamente para echarnos un café junto al skype en vez de trabajar. Y siempre fue rico escuchar a mis compañeros como nos conocíamos, contarnos chistes y escuchar nuestras risas, que alimentan la percepción de que es una persona con la que estás trabajando. A veces, de hecho, se necesitan espacios para regaderear las emociones para saber dónde estamos como personas que son parte de un equipo, y no sólo como el equipo que produce. Cuando hablamos de emociones, me refiero a una sesión en la que sólo compartamos asertivamente lo que sentimos respecto al trabajo en equipo, nos digamos lo que apreciamos de los otros y no juzguemos nada de esto. Para mí es un honor haber trabajado con ese equipo y haber alcanzado grandes logros, incluso terminaré mi periodo de trabajo con lazos personales mucho más fuertes con mis compañeros que cuando inciamos. Si no, ¿Cuál hubiera sido el chiste?  Considero que en un equipo a distancia, el cultivar una relación personal es de hecho, mucho más necesario que en un equipo presencial, especialmente cuando no nos hemos conocido antes como amigos, sino solamente como colaboradores. La apreciación es incluso, la que genera un sentido de pertenencia al equipo: Uno quiere estar en un proyecto que sea igualmente productivo como satisfactorio.

En verano, me senté a platicar con uno de mis ex-compañeros de este equipo, un consultor muy dedicado y reflexionamos juntos un poco estas relaciones a distancia. Él me contaba cómo en su empresa, han estudiado las jerarquías de comunicación. Mientras más prioridad le das al mensaje, se debería buscar un medio más adecuado para hacerlo llegar:

a)    Persona a persona: es el nivel más profundo de comunicación. La retroalimentación es inmediata, la lectura del mensaje, completa. Puedes ver la reacción de la persona desde su mensaje oral y su comunicación no verbal. Puedes responder a su emoción en ese mismo momento.

b)    Grupos presenciales: Las sesiones grupales permiten contactar emociones e impresiones, identificarse con algunas de ellas, dar retroalimentación general. A veces falta un contacto más personal para cuestiones particulares.

c)     Teléfono: Parecería increíble, pero el teléfono hoy en día es una herramienta mucho más personal, pues hay que tomarse la molestia de marcar un número de alcance personal. Además, la conversación telefónica hoy en día tiene una calidad excelente, al menos en números fijos. Evidentemente falta una lectura del gesto o el lenguaje corporal, pero una conversación ininterrumpida y personal se agradece mucho.

d)    Medios sociales: Hoy en día la gente está al pendiente de sus perfiles en FB, TW y otros. Muchos de nosotros hemos dejado de usar la herramienta para un uso más personal y la usamos para trabajar. Así que seguramente si envías un mensaje se recibirá, aunque no des por hecho que se leerá como esperas.

e)    Skype: En esencia skype o hangouts son ideas brillantes, la cosa es que todavía no tienen la calidad necesaria para mantener llamadas por mucho tiempo o bien para muchos miembros. También depende de la buena calidad de conexión y equipo de las personas involucradas en la conversación.

f)     Correo electrónico: El correo electrónico está en una prioridad muy baja. Tal vez porque hace unos años, de repente todo el mundo mandaba un montón de spam y entonces la gente ya no compartía su correo con otras personas y lo usaba por mero trámite para perfiles en medios sociales, comprar en internet u otras transacciones que no tenían nada que ver con el correo en sí. Muchos hemos abierto cuentas de correo alternativas que usamos estrictamente para trabajar, pero que no checamos a menos que alguien nos diga “te mandé por correo…”

Evidentemente, ningún tipo de tecnología sustituirá el contacto personal, el mirar a los ojos, el tocar el hombro de la otra persona, el reírse a carcajadas y contagiarse hasta un bostezo, para acordar que necesitamos un café y que tomamos una pausa.

Pero también creo que un balance emocional personal nos ayuda mucho a pasar por las sesiones virtuales sin que entremos en polémicas o en discusiones que roban la energía del equipo. La verdad es que las herramientas virtuales que usamos, no siempre reflejan la realidad. Así que es difícil hacerse una idea de lo que las otras personas de nuestro equipo están pasando realmente cuando nos responden una cosa o la otra. Normalmente lo respondemos a como nosotros (yo) lo estamos pasando en ese momento.

He visto personas en mis equipos irse y volver. Algunas francamente molestas. Hace unos meses me enteré que una compañera que estaba en uno de mis equipos, tenía un resentimiento contra el equipo y que por eso nos había dejado de hablar. Fue una cosa rara, porque ella dio otros motivos para salir del equipo, y acabamos aparentemente bien. Pero resulta que era un asunto personal con uno de los otros compañeros, nunca dijo nada. Y meses después me enteré que ella todavía tenía ese pendiente, y de hecho, casi tres años después de su salida, esperaba una disculpa… que supongo que nunca llegó, porque no se lo hizo saber a quien correspondía decírselo. Aprendizaje: No dar por hecho que el resto del equipo sabe lo que yo pienso y siento, si no me he tomado la molestia de compartírselos. Como equipo, podríamos tomarnos un tiempo para retroalimentarnos con cada persona, especialmente cuando se van: Qué falló, qué necesita desahogar, qué necesitamos mejorar, qué sí estamos haciendo bien. Seremos ciegos a nuestros errores si no nos empeñamos en verlos.

En otro equipo, el líder tuvo por años una actitud bastante arrogante y demandante. Su frustración era evidente, pues a su parecer, nadie hacía o decía o colaboraba de la forma correcta y esperada. Él es un gran idealista, y su idea en verdad enamoraba a muchos colaboradores que querían ser parte del equipo. Pero ya en el trajinar de las juntas, de proyectos y especialmente cuando había algún atolladero, él se enojaba de tal forma que la gente (que tenía una imagen e idea de él totalmente distinta) se asustaba o se ofendía y se iba del equipo. Lo ví hacerse de palabras con mucha gente, lo ví aplicar el chantaje de “yo que lo he dado todo por este proyecto” mientras los demás se sentían totalmente ignorados en su esfuerzo, cualquiera que haya sido. Pero también lo ví reconocer sus errores humildemente y convertirse en el líder que el proyecto necesitaba. Lo ví disculparse con gente que en verdad era muy valiosa para el equipo. En algún punto, reconoció que las áreas operativas, o sea el “aterrizar el sueño” no eran su fuerte, y que en verdad necesitaba de colaboradores que le ayudaran a poner los pies sobre la tierra y a encauzar esa energía en bien del proyecto. Aprendió cuidadosamente a entender cuándo una reacción era un capricho suyo y cuando en verdad se ameritaba una observación, aprendió a hacerla asertivamente. Aprendió a dar retroalimentación muy efectiva que no solamente hacía notar los errores, pero también los aciertos de la gente, de forma que todos nos sintiéramos apreciados y productivos, en un proceso de aprendizaje continuo. También los que fuimos parte de ese equipo aprendimos a ver que el líder que a veces ponemos en un pedestal es una persona de carne y hueso y que siente emociones al igual que todos los demás. Aprendizaje: Un buen líder se muestra a sí mismo como humano y busca reflejar hacia los demás los ideales del proyecto, pero la humildad ante todo será la que haga al líder ser realmente seguido por los demás. La empatía es una habilidad fundamental para un líder que busca equipos duraderos, mejor aún si busca contagiarla.

En todo equipo existen “los entusiastas”. Los entusiastas reconocen al líder y al valor de su idea y se unen. ¿Qué sería de un gran líder y una gran idea sin entusiastas que la secunden? Algunos entusiastas se reconocen a sí mismos líderes, otros no. Así que son proactivos, pero también pueden ser los que meten ruido en las discusiones. Expresan abiertamente sus desacuerdos y pueden llegar a polarizar al equipo (consciente o inconscientemente). Los entusiastas son fabulosos porque aportan una gran fuerza al equipo, motivan mucho al líder. Pero también son quienes pueden exasperarlos más, especialmente cuando no están de acuerdo. En las discusiones que vi entre líder/entusiasta, me percaté que mucho es la emoción de fondo y el no entender nuevamente las capacidades y especialidades del otro. El entusiasta tiene una visión más práctica, y busca apoyar con una estrategia al líder. Las discusiones entre el líder y el entusiasta pueden ser porque no se alcanza a visualizar la visión global del líder y entonces se vuelve difícil para el entusiasta generar una estrategia práctica. También porque es cierto que la realidad plantea situaciones que están fuera de la mente del idealista. O simple y sencillamente, entre dos que tienen cualidades de liderazgo, porque hay diferencia en sus estilos de liderear. A veces hasta parecen antagónicos, cuando la realidad es que ambos tienen puesta la mira en el mismo objetivo, pero tienen métodos o herramientas distintas para llegar a él. Aprendizaje: En todos los casos, aprendí que el comunicar claramente y con la menor dosis de apasionamiento posible, despersonalizando casos y situaciones e incluso con ejemplos prácticos ayuda a clarificar la discusión y llegar a acuerdos. Pero para hacer esto hay que estar dispuesto a escuchar. A tomar un turno para hablar y otro para dejar que el otro hable, sin interrumpir. A salir del “yo” y entender el “nosotros” dentro del proyecto. A veces este tipo de discusiones no se resuelve en una junta, a veces es necesario que uno digiera toda la información para la siguiente sesión, y es válido expresar que necesita tiempo para analizarlo y responder.

Una figura que llegué a admirar mucho en un equipo, fue la del moderador. Este era como un sabio, que tenía clarísimo cuando algo no iba en la junta, cuando algo se estaba extendiendo, cuando hablábamos mucho sin llegar a nada. Con mucha calma, pero con mucha firmeza, se escuchaba su voz entre la discusión para decir… “Concluyamos el punto”, o “¿Podrías resumir tu aportación?” o aún un muy sencillo “Estamos cortos de tiempo” e incluso el muy temido “Estás anecdoteando, concreta por favor” (que aprendí a agradecer mucho). Esta persona tenía un carácter especial porque entendía la agenda como ninguno y era como un observador, aunque cuando hablaba sus aportaciones eran impecables, pensadas, analizadas. Sin apasionamientos ayudaba a los que discutían a entender si algo venía de su emoción o de algún hecho concreto. Si venía de la emoción, les ayudaba a procesarlo de forma que no obstaculizara la productividad del resto del equipo. Necesitamos uno de estos en cada equipo, pero también necesitamos aprender a ser elocuentes todos desde nuestras posiciones. En un equipo nos acostumbramos a tener este moderador, pero cuando tuvo que retirarse del equipo no dudo equivocarme al expresar que todos nos sentimos un poco perdidos sin su claridad. Aprendizaje: La ecuanimidad nos ayuda a priorizar y a ser efectivos.

Un último perfil que me gustaría compartir es el del miembro del equipo que “aparenta” estar callado o tener una poca participación. Enfatizo, “aparenta”. En realidad este miembro podría ser uno de los entusiastas más fieles al proyecto y su capacidad es más práctica. A veces los que más hablan podrían enfadarse con esta persona porque “parece” que hace poco (sólo porque habla poco). Pero nuevamente, la junta virtual no siempre refleja la realidad. Entonces, en la realidad esta persona podría estar haciendo mucho más que todos los demás. Es la que después de la junta, aunque no haya externado tantas opiniones, retoma los contactos y los pendientes, realiza varias tareas a la vez, y entiende y procesa las prioridades. Aprendizaje: Remitámonos a los hechos varias veces para entender cómo las personas están aportando al equipo. No siempre es como lo esperamos.

Dicen que el primer paso para enmendar un error, es reconocer que lo estamos cometiendo. Sé que muchos nos podemos ver reflejados en estas descripciones, y no describo a un equipo en especial si no a un poco de todos… Pues he entendido a través de los años que simplemente todos tomamos un rol activo en el equipo, pero las relaciones que emanen de esta interacción son enteramente nuestra responsabilidad. Al final, es importante lograr un resultado, pero es igualmente importante entender que los equipos los formamos personas.

Mi moderador hubiera dicho, “Anecdoteaste todo este post” y es cierto. Así fue. Gracias por el aprendizaje. Para leer más:

The characteristics of effective virtual teams

El desafío de liderar un equipo a distancia

Los 7 hábitos de los equipos virtuales altamente efectivos


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Mi primer amor, mi primer hogar

… Una carta para la que estoy usando los dedos de mi mano como vehículo de lo que mi corazón, mis entrañas y mi ser piensan y sienten. 

Ahora que he estado trabajando muy de cerca con mujeres y algunas de ellas embarazadas o recién teniendo a sus bebés, me doy cuenta de la enorme responsabilidad que es ser madre. Algunas de ellas han compartido cómo, en circunstancias muy difíciles, han preferido no serlo, y las respeto. Otras cómo por el contrario, les ha costado muchísimo tener a un bebé, expuestas a un montón de preguntas si estarán bien de salud, si algo no están haciendo bien, expuestas a la crítica de quienes les rodean. Y no solo es el embarazo, sino el momento del parto que es uno de los más decisivos en la vida de las mujeres que deciden ser madres; sino todo lo que viene después: Desveladas, limpiar vomitadas, cuidar enfermedades, dar de comer; equivocarse mil veces, tolerar llanto, desesperarse, preguntar qué no se está haciendo bien, apretarse económicamente… Pero también con sus recompensas como el que un ser chiquitito te llame “mamá”, el que una hija (o cuatro) te vean como la mujer más bella que existe y existirá, como su ejemplo de vida, como el reírse juntas mil veces de la misma anécdota de cuando eras bebé. De que puedas echar un ojo a uno de los muchos volúmenes de álbumes de fotos, que has guardado con tanto amor estos años porque cada momento ha sido precioso y nunca volverá. Ahora lo intuyo…

Una es madre toda la vida… Y cuando recibo un mensajito, una llamada, una imagen deseándome un buen día, preguntándome cómo estoy, preocupada por mi salud o preocupada simplemente porque “no me he reportado” lo entiendo (aunque a veces me desquicie un poco, jajaj). Es el amor que no conoce fronteras. Son tus brazos los que añoro cuando me siento un poco enferma y un poco sola y un poco incomprendida, son tus brazos y tu perfume que me consuela, me conoce desde lo más profundo y mueve los nervios más primitivos de mi ser. De ti, de tu sangre vengo, del rincón más sagrado de tu cuerpo me nutrí y me formé. Tú fuiste la primera en saber que yo existía, la primera en creer en mí y en defenderme, la primera en escuchar los latidos de mi corazón y la primera en soñarme. ¡Eres mi primer amor! Eres tú lo primero que yo vi del mundo, lo primero que conocí como un hogar… 

Me miro en tí y somos tan iguales, y tan distintas. Nos leemos el pensamiento y podemos reaccionar muchas veces a lo que la otra está pensando y sintiendo. Pero no cabe duda de que todo el tiempo y con mucho amor (hasta en las discusiones y desacuerdos) estamos conectadas aprendiendo una de la otra. Agradeciendo a la vida que nos haya puesto en el mismo camino. Agradeciendo que hayas dicho SÍ a la posibilidad de que yo existiera. Agradeciendo una y mil veces, que hayas sido tú y no otra, con mi papá y no con otro, los que me invitaran a vivir un rato en el mundo. 

Nos quedan años de crecer, de amarnos de abrazarnos, de sentirnos cerca, como amigas, como mujeres como hermanas, como madre e hija que somos, (y tal vez en un futuro como hija y madre). Que cada día, cada año, cada momento y cada risa estén llenas de tu fuerza vital que el universo te dio para ser madre… que ojalá un día, si tengo la bendición de ser madre también, me acompañes, me guíes, me instruyas y me regañes, que me obsequies un poquito de esa energía creadora que es tan tuya y de nadie más. 

Todas las madres son mujeres

pero no todas las mujeres son madres. 

Todos venimos de una mujer, pero 

para que esa mujer se pueda llamar madre, 

hace falta que decida abrir su corazón, 

que decida renunciar a muchas cosas que son deseables, 

comodidad, sueño, belleza (que adquiere de forma permanente 

por misteriosos caminos del espíritu,

aunque no siempre corresponde a la que demanda de sí

el mundo) 

hace falta que aprenda a equivocarse 

y a que nada está escrito. 

Yo no sólo vengo de una mujer

Vengo de una madre que es ejemplo de generosidad

paciencia, humildad y armonía.

Que no ha escatimado amor, recursos ni tiempo

para que yo y mis hermanas seamos las mujeres que somos hoy. 

Que además, ha sido madre para much@s otr@s,

que se acercan a ella y le piden consejo y consuelo,

que la siguen, la admiran, aprenden de ella. 

Hace falta un corazón grande, que tenga mucho espacio

para guardar cada memoria y cada momento

de felicidad, de ansiedad o de extravío

de insomnio, de enojo o de cansancio. 

Hace falta que mire a la Luna para entender

cómo es que llegado el momento, l@s hij@s la mirarán

le preguntarán, le reprocharán o se irán

y como el ciclo que vuelve, también ellos volverán

la amarán, pedirán perdón, la entenderán

y al final de la vida, también ahí, a su lado,

serán ellos los que guíen sus pasos.

…………………

Para mi mamá. <3 Mayo 2013.

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La menstruación NO es un tema político

En Venezuela, en este mismo momento, se está hablando de menstruación. Y no en un tono favorable, sino en el peor de los tonos misóginos, capitalistas y cegados por la ilusión del progreso. Varias orgullosas usuarias de las toallas de tela (entre ellas yo incluída) hemos recibido cualquier cantidad de ofensas personales al intentar abrir un diálogo objetivo sobre el tema. Les invito a que vean el video que abrió a polémica y que lean los comentarios que ahí se están compartiendo. (Compartido por Verena Vásquez)

Es cierto, el video tiene ya una tendencia política. Pero sus detractores, en vez de ponerse a investigar a fondo en qué consiste la propuesta, la tacharon inmediatamente como una movida política para evitar hacerse responsables de la suficiencia de insumos de higiene femenina. Todo esto, evidentemente, sin hacer ningún tipo de investigación sobre los riesgos reales que conlleva el seguir utilizando productos desechables. Con toda saña racista, calificaron a las protagonistas del video como pobres indias ignorantes, cochinas, animales, retrógradas; mezclando todo tipo de insultos parecidos a personas como yo que comentamos a favor de la propuesta y a favor de quitarle el tono político al tema; y haciendo gala de misoginia e ignorancia. Aquí un artículo al respecto, que profundiza un poco más en la situación política que desencadena estas reacciones. (Compartido por Cristina Gil)

Existen muchísimos recursos en internet en dónde consultar los grandes beneficios de volver a las toallas de tela. Artículos y libros enteros que recuperan la sabiduría de nuestras abuelas, con técnicas de producción actuales que hacen que las opciones en el mercado sean muy cómodas, muy bonitas, muy útiles, fácilmente lavables. De las mujeres que las usamos (es ya una comunidad bastante grande) nadie ha reportado haber tenido infecciones vaginales por esto, todas reportan mayor comodidad, cero olores y ningún problema para lavar y sacar manchas. Nada de esto nos toma mayor tiempo ni recursos que aquellos que usamos para lavar toda la ropa como normalmente se hace. Y por el contrario, reportamos un reencuentro con nuestra sangre, un desvanecimiento de todos nuestros prejuicios, un sentido de pertenencia a nuestro género y a nuestro mundo, una reconexión con lo sagrado que nos había sido arrebatado de nuestras entrañas. No existe lo que llaman “un olor a vagina putrefacta”, porque la vagina no se está pudriendo, está en plena vida y nos está diciendo lo sanas que somos, lo rebosante de vida que estamos, la naturaleza actuando a través de nuestros cuerpos. ¿Qué puede ser más hermoso que eso?

Nuestra sangre femenina es el primer cobijo del embrión humano. Está cargada de nutrientes que son nuestro primer alimento. Decir que la sangre menstrual es asquerosa es de hecho, renegar de nuestras madres y abuelas y de nuestra propia vida. A partir de esto vienen más decisiones cotidianas en las que tomamos consciencia de cómo estamos tratando a nuestro cuerpo y a nuestro medio ambiente. ¿Cómo y qué comer? ¿Qué tomar cuando me siento enferma? ¿Qué productos consumir? ¿Cómo cuido de mi higiene? E incluso esta actitud crítica y reflexiva se va extendiendo hacia nuestras relaciones personales y forma de interactuar con los demás. Cómo mantener amistades sanas, cómo manejar sabiamente las emociones y opiniones, cómo reciclar nuestras emociones negativas. Es un aprendizaje que implica en verdad, desaprender hábitos y falsas creencias con las que crecimos.

Quienes incluso, fertilizamos nuestras plantas con nuestra sangre menstrual nos hemos percatado de que no se mosquean, no huelen mal, no se queman, no se mueren; sino que por el contrario, gracias al hierro contenido en el el fluido, las plantas adquieren un color verde intenso, adquieren firmeza y aguantan climas tan extremos y sin sol como en el norte de Europa que es donde vivo actualmente. ¿Y cómo no va a serlo? Si la sangre menstrual está llena de información genética que le comunican a mi alimento lo que yo necesito consumir. Esta inteligencia natural es la misma que la de la leche materna, en la que la madre produce exactamente el tipo de nutriente que su bebé necesita. Es la simbiosis que existe en la naturaleza en muchos niveles, y que los seres humanos, en pro de un avance tecnológico deshumanizado, estamos desaprovechando para nosotros mismos, y en el peor de los casos, lo estamos destruyendo para otras especies. Usar una toalla de plástico por cuatro horas que luego estará degradándose en la tierra o en el mar por los siguientes 600 años… Eso sí es asqueroso. Sin contar las incomodidades e irritaciones que el uso de esa toalla provocará en la piel de los genitales de muchas mujeres, con sus sabidas infecciones y molestias, así como con el gasto que esto se lleva de nuestro presupuesto mensual. Multiplicar esto por la cantidad de mujeres en el mundo y la cantidad de toallas que se utilizan… los números empiezan a ser bastante impresionantes. Aquí otro video de unas chicas en Ecuador, que hicieron toda una investigación al respecto. (Compartido por Samanta Lezama)

¿Cómo empezar a operar el cambio? ¿Cómo informarse más, aprender, reflexionar e implementar? Porque sí, todos podemos hacer algo desde nuestra posición, nuestra edad, nuestro género. Comencemos por entender que el ser humano no es el centro de la creación. No somos ningún ser especial que tiene el derecho de subyugar a otras especies, los recursos del mundo o a otras personas. No hay categorías entre nosotros. Todos somos UN género humano y somos parte de la naturaleza, ésta no nos pertenece. Entendiendo este sencillo principio veremos claramente las relaciones que se establecen entre nosotros y la naturaleza, que todo lo que hacemos tiene consecuencia en este mundo y que cuando concientizamos algo y lo hacemos muchas más personas, el impacto se incrementa o se reduce considerablemente.

Como mujer, es imprescindible ver el documental “La Luna en ti” de Diana Fabianova, que muestra explícitamente cómo la menstruación se ha manipulado a través de la historia (de la cual el caso venezolano será un capítulo más) para poder someter a la mujer a las conveniencias del poder patriarcal. Cómo en verdad necesitamos reconciliarnos con nuestro cuerpo para salir de ese círculo vicioso de manipulación y dependencia de un sistema uni-género.

También, comenzar a leer otro tipo de información que nos abra los ojos a esa realidad que se nos ha inducido a ignorar, porque una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad.

Puedes googlear: toallas de tela, copa menstrual, dioxinas, ecofeminismo, menstruación consciente y sus variantes en otros idiomas.

Puedes buscar libros de: Clarissa Pinkola Estes, Sabine Lichtenfehls, Christiane Northrup, Pabla Pérez San Martín, Casilda Rodrigáñez, Judy Grahn, Lucia Renee

Puedes visitar los blogs de: Helecho Verde, El camino Rubí, Gaia Scouts, Flor de Cayena, Ginecología Natural, Museum of Menstruation, La Carpa Roja, The project of 35

Puedes comenzar a hablar de menstruación como charla de café y quitarle la etiqueta de tabú que ha tenido por siglos.

Puedes comenzar a llevar un calendario lunar con todas las observaciones de tu ciclo y compartirlo con tu pareja para que juntos aprendan a trabajar con la naturaleza y no en contra de ella. Él o ella debe ser tu primer cómplice para esta tarea, pues es al tener una pareja, se convierte en un increíble viaje compartido.

Puedes comenzar a tratar a tu sangre como algo preciado y no como algo asqueroso, pintando con ella y luego depositándola en la tierra a tus plantas. Desecharla por el inodoro es mucho mejor que desecharla envuelta en una toalla que no va a desintegrarse mientras tú vivas. [Yo estoy haciendo mi álbum y llevo tres pinturas, cuando complete el año lo daré a conocer con mucho gusto y orgullo]

Puedes unirte a un círculo de mujeres y comenzar a platicar con otras sobre sus experiencias, vivencias, consejos y prácticas.

Si eres hombre, puedes comenzar a preguntar a tu pareja, amigas, hermanas, mamá, cómo es menstruar, en vez de dar por hecho que las mujeres somos un manojo irracional de hormonas. Puedes comenzar a darte cuenta de que son tus acciones las que provocan las reacciones de cualquier persona, y no desacreditar a ninguna mujer por tener o no tener la menstruación. Revisar tu propia actitud hacia las mujeres verdad es una gran ayuda. Aplicable también a mujeres que no dejarán de criticar a otras por lo mismo en su afán de querer pertenecer a este mundo masculino, anulándose a sí mismas en el camino.

Otros artículos para leer:

- The menstruating buddhist

- The art of opening

- Una lista de excelentes libros para leer sobre la naturaleza de la mujer

- Wild man, wild woman. An interview with Dr. Clarissa Pinkola Estes, from the Men’s Web.

- Organización mundial de la Salud, dioxinas

- De alternativas saludables y otros debates (con opinión médica)

Y seguro que hay muchos más, seguimos en la búsqueda.

Si tienes links que te gustaría añadir, puedes dejarlos en tus comentarios para que los pongamos en este texto, junto con tu nombre. :) ¡La colaboración es imprescindible!


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Visiones en torno a lo femenino en TED

Las pláticas de Ted son inspiradoras. Un montón de gente hablando sobre ideas, puntualizando sobre los hechos que se han vuelto tan cotidianos en nuestras vidas y que especialmente, dejamos de ver. Pero no por eso dejan de ser dolorosos o inhumanos.

Acá comparto una selección de videos de TED talks que hablan especialmente asuntos de mujeres. La mayoría está sólo en inglés, ups. Pero espero que quienes puedan verlos los compartan. De cada uno doy un breve resumen.

Hay muchos más que no he visto y todos los quiero ver. Así que si subo uno nuevo a este mismo post prometo avisar para que re-chequen la colección.

 

IT’S A GIRL (ES UNA NIÑA)

Las palabras más terroríficas en India y Asia. El genocidio sistemático de más de 200 millones de niñas en India y China con bases tradicionales es algo que debe replantearse: Mientras en las familias una niña es eliminada al no llegar el ansiado hijo varón, en las sociedades hay una fuerte mafia de trata de personas, niñas secuestradas y prostituídas o vendidas para ser esposas.

 

THE LOOKS AREN’T EVERYTHING | TRUST ME, I’M A MODEL (LA APARIENCIA NO LO ES TODO | CRÉEME, SOY MODELO)

Cameron Russell, modelo americana, explica cómo el ser blanca, alta y delgada no es motivo de admiración. Hay una industria detrás que ha sentado las bases de la discriminación racial, fundamentada solamente en parámetros estéticos que nada tienen que ver con la diversidad o profundidad del mundo que nos rodea.

 

TIFFANY SHLAIN | THE CONNECTION TO EVERYTHING

Tiffany habla sobre la conexión que existe entre el mundo interno de cada persona, los sucesos que ocurren en nuestras vidas y lo que vemos a nuestro alrededor. ¿Puede la tecnología acercarnos y expandir nuestra experiencia en el mundo o está haciendo exactamente lo contrario? ¿Qué papel jugamos las mujeres en el caótico orden del mundo actual?

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Relacionados en este blog:

- Transición

- Las mujeres y su “día”