El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo

Perdón

3 comentarios

En cuántos lugares he leído acerca del perdón, y todo lo que leo nunca es suficiente para poder describirlo cuando pasas por una experiencia del perdón en tu vida.

¿Qué es el perdón? Podríamos decir que es cuando dejas ir algo que en su momento te hirió, cuando decides tachonear la hoja y seguir escribiendo. Cuando te pones bien con alguien o algo con quien no estabas bien. Pero el perdón puede tener muchos niveles, y si solamente perdonas por ya, no tener que hablar de lo mismo; o como para ya que no digan que eres mala onda, pues realmente es de dientes para afuera, es ignorar que cargas con un paquete que en algún momento de tu vida se irá haciendo más pesado.

Escribo esta nota porque anoche tuve una hermosa experiencia de perdón y reconciliación, de esas que marcan tu vida. Ya había tenido una antes, con mi hermana… Pero cada una es diferente y ésta me hizo entender muchas más cosas acerca del perdón, hacia uno mismo y hacia el otro.

Primero que nada, a veces creo que el perdón bien trabajado tiene un gran efecto de sanación en uno mismo y en cómo mira al mundo. Mi proceso ha sido de vivir la emoción que generaba la situación, no reprimiéndola, sino, claro, pateando, llorando y gruñendo si era posible, (jajaja)… luego el duelo de comprender la lección que me estaba dando la vida, para después soltarla y agradecerla. Me parece que el proceso de él fue clavarse de lleno a otras cosas para evadir un poco la situación hasta que tuvo otros efectos en su vida, y la reacción  fue llegando poco a poco, tal vez de un modo menos tormentoso, más pausado, más pensado, pero siempre consciente… y le fue dando claridad al ir tomando distancia de la situación para saber qué había detrás de esa experiencia y cómo había cambiado su vida.

Cualquier proceso es bueno siempre que sea consciente y que terminemos de cerrarlo con la otra persona. Al fin cuando tienes la necesidad de hablarlo y liberarlo es cuando por fin consigues esa paz que ansías. (Y que creo que nosotros ansiábamos).

La habilidad de hablar y escuchar es de lo más importante en un momento de perdón, pero mucho más la habilidad de quitarse las poses, las frases hechas y soltar las armas para hablar y escuchar con total claridad, transparencia y vulnerabilidad. Cuando uno logra eso, es porque puede verse a sí mismo como un ser íntegro, con cualidades y defectos, con las mismas habilidades para hacer algo bien o para equivocarse. No podemos pretender que siempre todo lo vamos a hacer bien en esta vida… el error es una parte importantísima del crecimiento de cada uno… ¿por qué a veces nos victimizamos tanto por equivocarnos, o le hacemos la vida de cuadritos al que pudo equivocarse y herirnos? El reconocernos a uno mismo como alguien que puede errar, y a lo grande, nos hace conectar profundamente con la otra persona…

Porque entonces es cuando el corazón se abre, cuando solo por tomar una mano estás llegando directo al corazón de la otra persona, y le estás diciendo algo que las palabras no pueden lograr: “Aquí estoy para ti, lo que haya pasado… ya pasó.” Cuando con mirar a la otra persona mientras te está expresando lo que tenía guardado de un tiempo, lo que había procesado y concluido, puedes sentir que la quieres igual que siempre o tal vez más, de un modo distinto, y la vas a querer siempre, no importando lo que pasó antes. Cuando con hablar lo que te toca decir de un modo claro, contundente y sobre todo en tiempo pasado (“en ese momento, yo me sentí…”) abre la llave de las emociones y cosas no dichas, y él escuchaba con atención, solamente recibiendo, sin juzgar y sin sentirse agredido, sientes que estás dejando de cargar un paquete que ya no te tocaba llevar.  Cuando con abrazar a la otra persona con todas tus ganas puedes incluso agradecer la experiencia que contribuyó a que fueras hoy la persona que eres, a que la vida no se detuvo, siguió y te dio más de lo que podías esperar, y hacérselo sentir en un contacto de almas.

Sentir que algo que en tu corazón que estaba roto y desprendido, ha ocupado nuevamente su lugar y se ha unido de un modo más fuerte, simplemente no tiene descripción. Saber que la otra persona sintió lo mismo… ¡menos! Sellamos un vínculo de mucho amor, que va a durar siempre, pero este amor del incondicional, de ése que es feliz con la felicidad del otro, no importando la distancia o las condiciones. Espero que sepa que no deseo para él menos que lo mejor que pueda sucederle en la vida… toda la felicidad, el bien y el amor posibles… Qué bueno que hoy estamos bien y podremos compartirlo en todo lo que está por venir.

Creo que fue un momento mágico y además en un tiempo adecuado. Porque, estos procesos pueden durar años. Cuando los evadimos, los encerramos en un cajón, los empaquetamos en una caja de archivo muerto y encima les ponemos una cinta que diga “Keep out” en realidad nos estamos cerrando a la posibilidad de recuperar a una persona que siempre creíste valiosa, nos estamos cerrando la puerta a la oportunidad de ser mejores personas, de viajar más ligeros y de estar bien con uno mismo y con la vida. De mirar la vivencia como un aprendizaje y de conocer más de ti y de cómo reaccionarías la próxima vez… o incluso, si habría una próxima vez. Y recuperar a la persona en todos los sentidos, pues de qué te sirve tenerla ahí cerca y medio hablarse si no pueden realmente compartir, confiar, abrazar, sonreír, tener complicidad o disfrutar de lo que antes disfrutaban juntos.

Pienso en tantos casos de perdones mal hechos, truncados o simplemente emociones evadidas que siguen lastimando y en verdad que quisiera que todos tuviéramos la habilidad de desnudarnos el alma y perdonarnos… Todos tenemos la elección de seguir teniendo a nuestras personas más queridas en la vida, en un lugar importante de nuestro corazón, solo tenemos que mirar de frente a las emociones guardadas, sacarlas, vivirlas, clasificarlas, ponerles nombres y luego dejarlas ir. Pero lo primero que debemos dejar ir es el miedo a mirar lo que hay dentro de la caja. Nunca sabes cuándo ya no podrás hacerlo, la vida es demasiado corta como para no poder abrazar a quien amas con todas las ganas del mundo.

Si todos pudieran vivir lo que viví… el mundo sería definitivamente, distinto.

Autor: yenas

Diseñadora, viajera, aventurera, que goza de la vida y se sorprende con ella a cada momento.

3 pensamientos en “Perdón

  1. WOW!!! me dejaste sin palabras, creo que la mayoría esperamos y queremos eso: perdonar y ser perdonados, pero el miedo se apodera de nosotros y entonces no somos capaces de hacerlo.
    Ahora sí que como dicen, todo llega en su momento y tiempo exactos; lo malo es no saberlo aprovechar y dejar pasar la oportunidad.

    • Hola Viole,
      A veces la oportunidad se presenta, a veces la tiene que producir uno mismo, a veces simplemente hay que darle tiempo para que cuando llegue estemos preparados también. Pero eso sí, cuando estés ahí… ¡hacerlo!🙂 Te mando saludos y gracias por leer.

  2. Pingback: Forgiveness | Yenas' Blog

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