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Gentileza

6 comentarios

¿Es usted tan gentil de…?

La palabra gentileza alude a cierto grado de atención, educación, cortesía y deferencia hacia otras personas. Es un asunto que se relaciona con el respeto y que tiene que ver además con el tener en cierto lugar privilegiado, por ejemplo a los ancianitos, a las mujeres, a los niños.

¿Está la gentileza en peligro de extinción? ¿Por qué no uso el término “caballerosidad”?

Estos términos me han brincado mucho a la vista, ahora que me encuentro viviendo en un país que socialmente está muy desarrollado, que ha luchado por años por sus derechos individuales y colectivos, y que se considera “modelo” para muchas otras sociedades. Pero, ¿en verdad vale imitar todo el paquete de valores que tiene una sociedad cómo ésta?

Así que ahora me propongo hacer una revaloración de la “gentileza”. De ciertas costumbres y consideraciones que en mi país todavía existen, y que además me parecen claves para mantener una buena convivencia social.

Yo vengo de un país en el que se considera que existe todavía el “machismo”, y hasta se habla del “macho mexicano” como si no existiera ningún otro tipo de macho en el mundo. En mi país, es cierto, todavía se pelea la equidad de género. Y el extremo del machismo suele significar abusos de todo tipo hacia las mujeres. Suele significar “sumisión”. Y la “caballerosidad” como el esquema de comportamiento de un típico macho. ¿Será verdad?

El machismo por ejemplo, en las áreas laborales y sociales, significa que una mujer, aunque esté totalmente capacitada para ejercer un trabajo –y a veces hasta más que un hombre- gana menos o tiene menos prestaciones.. También el derecho al voto, a la participación social y a postularse a candidaturas para puestos públicos que antes eran exclusivamente para hombres.

Socialmente, por ejemplo, está el hecho de que una infidelidad masculina era vista casi siempre como “normal” y hasta “aplaudible” y una infidelidad femenina como el peor de los pecados mortales. La virginidad antes del matrimonio, el derecho a elegir a los amantes o al marido, el derecho sobre el cuerpo, etc.

En Suecia la tradición es otra. Fue de los primeros países en proclamar los mismos derechos para las hijas o hijos primogénitos (herederos al trono). De los primeros en tener una reina (Cristina Vasa, una súper liberal que introdujo muchos cambios en educación y cultura, a mediados de los años 1600… casi un siglo antes de la Ilustración y la Revolución Francesa, y por cierto, sin guerra). Fue de los primeros países en promover el voto en las mujeres (el régimen político de Suecia es una monarquía parlamentaria, democrática y socialista). En Suecia la revolución sexual y la era de los hippies pegaron bastante y se desarrollaron en momentos muy tempranos comparados con otros países, y el feminismo se asimiló muy bien por todos estos antecedentes.

En este país entonces, la no discriminación es muy amplia; por ley nadie puede ser discriminado por raza, origen, religión, sexo, preferencias sexuales, impedimentos físicos o edad. Se han abolido las deferencias tales como hablarle de “usted” a los mayores. (Hablar de “usted” de considera solamente como una expresión de gente mayor, un “sueco antiguo” o bien para referirse solamente a los Reyes).

Entonces, las gentilezas se han reducido, simplemente porque todos somos iguales, y bajo esa premisa, pues nadie debería tener deferencia o consideración con otras personas. En los autobuses y en los trenes, hay espacios designados para ancianos o discapacitados. Entonces, si hay alguno que no alcanzó lugar, ¿para qué cederle el mío? Ya nadie tiene que esforzarse por ser gentil.

Como hombres y mujeres somos iguales, entonces, da lo mismo que camines en frente, al lado o atrás. Como somos iguales, si quieres sírvete tu comida, si no, pues… buena suerte, o bueno, sólo si me lo pides. Como somos iguales, algunos detalles de “caballerosidad” que son más bien de “gentileza” que se asocian al machismo, se han perdido.

En mi país, me parece que se hace un gran esfuerzo por llegar a ese estado de bienestar. Socialmente, cada vez está menos tolerado que por ejemplo, una mujer embarazada pierda su empleo. Cada vez se hacen más denuncias en casos de violencia intrafamiliar. Las mujeres tienen ya mucha participación política y social y eso me parece más que bien, ojalá que siga aumentando. En las escuelas, también me parece que hay ya muchas más mujeres en cualquier carrera. ¿Alguien sabe los números?

Pero en mi país, me gustan mucho las cortesías o gentilezas que todavía se tienen para con las personas mayores, para con las mujeres –especialmente cuando se le quiere conquistar a una- para con quienes tienen una discapacidad, para quienes cargan bultos en el metro, para los niños pequeños.

Me gusta mucho, por ejemplo, decir “provecho” cuando empiezas a comer, y decírselo a la gente de las mesas de al lado cuando te levantas. Me gusta, cuando voy a los asilos, hablarles de “usted” a las viejitas, y que sean ellas las que me digan “háblame de tú”. Como mujer, me gustan mucho las atenciones que tienen mis amigos varones como cederme la banqueta del lado de las casas, abrirme la puerta, servirme el agua. Como mujer, me gusta mucho ponerle la mesa a mi papá y servirle el café, también a mi novio… pero también a mi mamá, mis hermanas y a cualquier amiga o amigo. Mi mamá me dijo que las cosas se piden bien cuando las pides “por favor” y es cierto, haces todo con más gusto.

Entonces, en mi opinión, la gentileza no tiene nada que ver con la sumisión, tiene que ver con el tratar a otros como me gustaría que me trataran a mí. En este país extraño que me ofrezcan servirme un poco de la comida que alguien más se está sirviendo. Extraño que alguien me ceda el paso cuando abre la puerta (la única que lo hace es mi compañera australiana de la escuela, “ladies first”). Extraño sentirme protegida y mimada, aunque se me demuestra amor de otras maneras.

Pero, como yo me niego a perder mi espontaneidad, mi buen humor y mi gentileza, escribo esta nota para que quienes todavía tienen este tipo de consideraciones hacia otras personas, lo sigan haciendo, y lo hagan de corazón, no por quedar bien con nadie. Pues ser gentil no me hace ser menos. Yo decido hacerlo y lo disfruto.

Hace unos días le cedí el asiento a una señora en el tren. Y estaba sorprendida de que lo estuviera haciendo. Y me agradeció y se sintió muy bien. Para mí, es la prueba fehaciente de que de nada sirve vivir en la sociedad perfecta si ésta es deshumanizada, si no pertenecemos a ella como personas.

Entonces, exhorto a mis amigas liberales que se dejen consentir por quienes tienen gestos de gentileza, mejor respondan con otro. Insto a mis amigos varones que no dejen de tener detalles para con sus amigas, aunque algunas los bateen diciéndoles que “no se les van a caer las manos”. Nuestra igualdad radica en que todos tenemos los mismos derechos, obligaciones y oportunidades. Somos iguales en dignidad.

Les pido a todos que sigamos respetando a nuestros mayores, tratándolos con cariño y respeto, pues tienen un mundo de cosas qué enseñarnos.

Quién sabe, tal vez cuando seamos viejos, vamos a agradecer mucho haber puesto el ejemplo.

Autor: yenas

Diseñadora, viajera, aventurera, que goza de la vida y se sorprende con ella a cada momento.

6 pensamientos en “Gentileza

  1. Ah, te leí y no se me ocurre nada mas que abrirte la puerta del carro. Te quiero

  2. ah! si, deberias echarte tu comparacion con los japoneses…q tal son alla? bueno, tambn super importante como las mamas educan a sus hijos!!! asi pa las futuras generaciones, ya saben…

    • Me parece que en Japón todavía existen muchos protocolos que van ligados a las tradiciones y jerarquías, lo cual en cierta medida es muy bueno. A los turistas nos tratan muy muy bien, la verdad. Pero no podría decir mucho más de la cultura cotidiana porque no he estado ahí suficiente tiempo… ¿me patrocinan? jajaj!! Prometo preguntarle a Minako.

      Hace poco un amigo publicó en su FB una frase muy cierta: “educa un hombre y educarás a un ciudadano, educa una mujer y educarás a una familia”. ¿alguien sabe quién la dijo?

      Abrazos hermana.

  3. Yeni
    Tienes toda toda la razon, cada dia se pierden esas cosas valiosas, pero depende de cada uno de nosotros conservarlas!!!
    Te mando un abrazo siempre destripador!!!!

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