El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo

¡Exalté mi nombre! Cuántos mensajes ;)

9 comentarios

Hace poco en twitter, siguiendo a Alejando Jodorowski (@alejodorowski) me llamó la atención un grupo de personas que respondían con su nombre completo y algunas letras de éste acomodadas de formas distintas con un mensaje luminoso.

Me puse a picar y picar en los enlaces, twits y preguntas, y dí con el blog de Plano Creativo, en dónde explica la técnica de la exaltación del nombre y para qué sirve. Solo haz click aquí para leer ese post completo.

Debo decir que hace algunos años, tuve una experiencia que cambió por completo la visión de mi nombre, y aquí está la anécdota:

Siempre que me preguntan mi nombre (Yénika) me responden: “¿Erika? ¿Jessica? ¿Jennifer?” y un día una chava dijo… “¿Verónica?”… Me pareció el colmo. Así que de chica no me gustaba mi nombre porque es tan diferente y aparentemente tan difícil, que yo decía… “Mis papás… ¿por qué no me pusieron Lupita o Mariana o cualquier otro nombre?”. Luego en mi lógica de niña pensaba… “Cuando sea viejita, ¿me van a decir doña Yénika? Eso suena… horroroso…”  jajaj😀

Luego nació mi hermana Bicho y cuando aprendía a hablar, no podía pronunciar mi nombre completo y me decía “Nenas” y más adelante “Yenas” de ahí nació este nick con el que todos me conocen y además me gusta.

Pero realmente en la preparatoria fue cuando aprendí a tenerle cariño a mi nombre. Tenía un profesor de matemáticas que se llama Crisóforo. Todos pensábamos en verdad que su nombre era feísimo. Además nos daba miedo su clase, porque era muy, muuuuy estricto. Tenía incluso algunos movimientos corporales que me recordaban a la milicia, como cuando decía con voz muy firme que nos calláramos, y todos nos quedábamos quietos, chocaba los talones de sus zapatos y se ponía en firmes. Y la clase comenzaba. Él hacía los ejercicios y nosotros teníamos que estar quietos y callados viendo lo que él hacía y entendiendo el proceso . Luego lo analizábamos todos juntos y resolvíamos más ejercicios. (Y debo decir que muchos años después aprendí a apreciar esta clase que, más que hacer que nos memorizáramos las cosas, nos enseñó a pensar).

Así que cuando llegaba “el Chóforo” como todos le decíamos, corríamos al salón porque si no, nos dejaba afuera, y ay de uno si hacía examen sorpresa. Un día, ya todos estábamos en el salón y él iba un poco tarde (cosa rara) y yo junto a la puerta del salón y les digo a los demás… “Noooo pues yo creo que ya no vino el Chóforo.” Oh, sorpresa, estaba detrás de mí. Me metí al salón toda avergonzada y ya no dije nada, no podía ni verlo a los ojos.

Terminó la clase y me acerqué a su escritorio a pedirle una disculpa. “Esteeee… profeeee…. es que, bueno, yo le quería pedir una disculpa” y me contesta “¿Por qué?”:/ uff… no pensé que me iba a responder eso, esperaba el regaño directo. “Bueno, por que yo… porqueee… yooo….” Jaja, no sabía ni qué decirle. Y él me dice: “Tú me llamaste por mi nombre. Así me dicen en mi casa también.” Tragué saliva. “¿En serio? Pero si…” ya iba a decir “es feísimo” cuando él me ganó. “Es feísimo… es cierto, pero es mi nombre. A mí de chico no me gustaba mi nombre hasta que entendí que uno hace al nombre y no el nombre a uno.” ¡Respiré! Y también me reí. “A mí tampoco me gusta mi nombre” -“¿Ah, no? ¿Y sabes qué significa?” Uhm… me habían dicho que era algo así como una “Princesa soberbia” o una cosa horrible que no me gustaba, le mentí y le dije que no. Y él me respondió: “Desde hoy, dedícate a ser la persona que quieres, para que, quien oiga tu nombre, tenga un buen recuerdo de él y de ti.”

Quién iba a pensar que mi profesor de matemáticas me iba a enseñar una lección mucho más importante que la geometría analítica. Hasta la fecha lo recuerdo con mucho cariño y si lo veo por la calle me gusta saludarlo con un buen abrazo. Por cierto que Crisóforo es una de las muchas variantes de Cristóbal, y es el nombre del santo que llevó en hombros al niñito Jesús. Hermoso en verdad.

Pasó el tiempo y sí, creo que me dediqué a ser la persona que quiero ser, o al menos estoy en proceso. El amor definitivo a mi nombre vino cuando un día, googleando tonterías, se me ocurrió googlear mi nombre. (Ahora lo googleo y salen mis blogs, jajaj). Me encontré varios blogs y sitios de la Kabbalah, en el que explica que Yenika significa lactancia, y en un estado espiritual, significa crecimiento del alma a través del alimento del Dios. “Alimento de esperanza” decía ese sitio en particular. Hoy no logro encontrarlo, pero aquí hay uno que lo explica con relación al nombre de Dios en la tradición kabbalística.  Debo decir que mis conocimientos sobre la Kabbala son muy, muy limitados. No sé decir, de estos blogs, cuáles son serios o no. Pero vino mi decisión personal, y sí, este significado me gusta por mucho más que la “princesa soberbia”.

Ahora, no sólo me gusta mi nombre por su significado, sino por todas las variantes lúdicas que tiene. Mis amigos más queridos me han puesto nicks hechos con mi propio nombre que son divertidísimos, desde el famoso “Yenas” de mi hermana Bicho, “Cheni” de Rossina y Galit (y de ahí “Chérnica”) “Yenitas” de mi hermana Hólika, el famoso “Yenasdeganas” de mi amigo Chema y el “Bayenitas” de mi querido Mauricio. Todos con tanto cariño que no me importa si me llaman de un modo o de otro.

Hoy que encontré este ejercicio que Jodorowski propone para sublimar el propio nombre y emanciparlo de significados impuestos por la sociedad, la familia o incluso el propio significado, me pareció interesante hacerlo. Aquí están mis mensajes:

YÉNIKA CASTILLO MUÑOZ / LUZ, MI CASA / SOY LUZ, TOMA / SOY CAMINO LUZ / AMO LA LUZ / AMO LUNA Y SOL / AMO A LLENO / SI AMO, LE CANTO LUZ / SOLO LEY, AMA / CUYO SOL MI NIÑA LEA / SOY LA LUNA / MI CANTO E SOL Y LUZ

Así que, como ven, si uno busca los mensajes, los encuentra. No uno, varios. Todos llenos de amor y luz, en mi caso. ¡Hagan el suyo! es como jugar scrabble con el propio nombre. ¿Qué mensaje de vida nos dará? No lo sabremos hasta que lo intentemos. Pero puede cambiar radicalmente nuestra percepción hacia nosotros mismos y hacia el mundo.

Gracias a Alejandro Jodorowski, ojalá puedas leer esto.

Autor: yenas

Diseñadora, viajera, aventurera, que goza de la vida y se sorprende con ella a cada momento.

9 pensamientos en “¡Exalté mi nombre! Cuántos mensajes ;)

  1. Es muy hermoso tu nombre, además de poco común, te queda muy bien pues tu, sin duda, eres una hermosa persona

  2. Pingback: ¡Exalté mi nombre! Cuántos mensajes ;) (via El blog de Yenas) « Jestoryas's Blog

  3. Yenas querida, que maravilloso post, fíjate que cuando era chico siempre me presentaba como Roberto porque me parecía más fácil, y mi papá siempre me decía, “tú te llamas Luis Roberto, así es como te tienes que presentar y así es como la gente te tiene que decir”. Por muchos años estuve peleado con eso, porque me parecía algo tan impuesto, como a la fuerza. Pero despues entre a la secundaria y todo el mundo empezó a decirme de diferentes formas, la mayoría de los profes y compañeros por mi apellido, “Hey tú, Córdova”, otros me decian chango porque hacía atletismo y gimnasia, luego los clásicos, “güero” y “chino”, hasta unas chicas me decían el “chico helado” porque siempre me compraba un helado en los recesos. A partir de ahí empece a presentarme de manera distinta: “Hola, soy Luis Roberto, pero puedes decirme como gustes” la gente casi siempre escoge Roberto o Robert, no se exactamente porqué, pero eso no me importa mucho. Ya despuesito, cuando entre a la prepa alguién me dijo Beto, y recordé como mi abuela llamaba así a su yerno, es decir a mi papá y pues me gustó tanto que así me quedé, como Beto y más recientemente Beto Pijamas, jajaja. Ahora haré el ejercicio Jodorowski, a ver qué sale.

    Te mando un besote mi Yenas querida

    PD. Casi nadie me dice Luis, pero siempre recuerdo con mucho cariño a un profesor de Ingles de la prepa, un irlandes llamado Gerald McCarthy, no hablaba español con nadie porque era muy raro, pero a mí siempre me saludaba: “Bu-en día Lu-is”. Gracias a él aprendí ingles.

    • Mi Betito “hermano sin lentes”, no cabe duda que cada nombre tiene una historia y puede ser nuestro lastre o nuestra inspiración, como lo decida cada quien. Te agradezco mucho que te des una vuelta por este blog que está igual de loco y enredado que mi cabeza, ojalá que lo disfrutes y compartas, claro, si te gusta…😉

      Te mando mil abrazos hermano, cuídate y estamos en contacto. Ya quedamos de ir a comer mole, ¿eh?

  4. Super!! voy a hacer el ejercicio, seguro encontrare sorpresas, mi nombre me gusta mucho, porque quiere decir Te quiero en zapoteco!! asi que cada que me dicen mi nombre me dicen te quiero!! ( aunque nome quieran jajaja )

  5. olaaa yo tambien me llamo Yenika pero sin tilde🙂 a mi no me gustaba mi nombre hasta que lei lo q escribiste y tienes razon lo importante no es el nombre sino la persona que eres.

    PDT:a mi m dijeron que estaba en latín y significaba ¨consagrada al dios Jano¨ no tengo ni idea de quien sera ese dios.

    • ¡Hola! Eres la primera tocaya que conozco, jajaj! Pues mira que me pusiste a curiosear y aquí me encontré en Wiki lo que dice del dios Jano. Me hace mucho sentido… Ya luego en otro post te cuento de mis curiosas vivencias con aperturas y cierres de ciclos… ¡muy interesante!
      http://es.wikipedia.org/wiki/Jano
      Ahora, te cuento que aquí en Suecia, un nombre común es Jennika (la ortografía es muy diferente) y aunque no han sabido qué decirme de su origen, pues… no me siento tan rara.🙂
      ¡Saludos! y gracias por pasar a dejar un comentario.

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