El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo

Movimiento

4 comentarios

Recuerdo una vez que bailé con un chavo que me gustaba mucho, y guardo tanto la impresión, que cuando daba talleres platicaba la experiencia para despertar la conciencia de la percepción.

Un asunto totalmente sensorial: Bailábamos salsa y él no era tan bueno. Pero al fin fuimos acoplándonos al paso, y de repente, sin que mirara ya sus pies que podían pisarme -de nuevo- podía mirarle la cara, mirar su sonrisa que indicaba lo mucho que se estaba divirtiendo -por fin-, sentir su mano que apretaba fuerte la mía para hacerme dar una y otra vuelta. La cadencia del ritmo, la respiración, el calor de un cuerpo cercano, y como soy un poco miope, la foto mental continúa mirando su barbilla, en ciertos momentos encontrando sus ojos que sonreían, contando cada lunar de su garganta; con un torrente de luces de colores alrededor, la vibración del bajo de la banda resonando en las bocinas y en la superficie del suelo.Al final, la canción se terminó, nos abrazamos agradeciéndonos el momento y… ya. ¡Jaja!

Nunca pasó nada con ese muchacho, pero hoy lo conservo como un buen amigo y no tengo la remota idea si él recuerda este momento con tanta claridad como yo. Pero a mí me satisface cerrar los ojos y volver a ese momento, siempre que lo hago, al abrir los ojos estoy sonriendo.

El cuerpo tiene memoria, y esta frase la he oído de mi entrenador de fútbol en la prepa, de mi primer maestro de malabares y clown, de mi maestra de yoga, de mi novio cuando salimos a correr. La memoria kinestésica a la que ellos se refieren es la que registra los movimientos del cuerpo para que, por medio de la repetición, éstos se afinan poco a poco y cada vez fluyen mejor, y los músculos y la osamenta adquieren fuerza y elasticidad. Así es como los deportistas son cada vez mejores en cada entrenamiento, y los virtuosos del baile y la acrobacia, cada vez más refinados en su arte.

Pero a mí me gusta pensar en mi cuerpo como un enorme sensor que registra no sólo los movimientos y los perfecciona a medida que se ejercita, sino también las emociones que genera el moverse y al producir tanta energía.

Me encanta la imagen que Herman Hesse, en su novela “Siddharta” cuenta: Cuando Siddharta llega -después de un largo peregrinaje- a la orilla del  mismo río que había cruzado años atrás, se encuentra con que el río es el mismo y no a la vez. Se ha estado moviendo, ha estado fluyendo y transformándose sin haber perdido su esencia.

Así me gusta visualizar mi cuerpo cuando me estoy moviendo, visualizar que fluye una energía dentro de mí que no se puede detener y se renueva a cada momento. Y después de un día de moverme mucho, de haber nadado o saltado mucho, cuando me quedo quieta puedo sentir que me sigo moviendo por dentro. Y cuando sueño, puedo sentir que me muevo dentro del sueño, y que reproduzco las sensaciones que cuando me movía despierta. A veces cuando medito, aunque estoy sentada y solo rozo dos puntas de mis dedos, puedo sentir en mi respiración un incesante vibrar por dentro y mi cuerpo meciéndose casi imperceptiblemente al ritmo de ella.

Es bueno buscar cualquier pretexto para moverse, y por eso bailar es una gran idea. Esta semana haré caso a mi calendario y buscaré bailar… No importa que no lo haga bien, el cuerpo tiene memoria, lo que importa es generar vibración sanadora y memoria emotiva-corporal; divertirse y dejar fluir la energía vital. 

¿Alguien baila conmigo?😀

Autor: yenas

Diseñadora, viajera, aventurera, que goza de la vida y se sorprende con ella a cada momento.

4 pensamientos en “Movimiento

  1. Pingback: Movimiento ¡El Blog de Yenas! « Jestoryas's Blog

  2. Si! A bailar! Y a producir endorfinas! Besos Yeni!!

  3. Yo!!!… Me encanta bailar, hasta en el super!!!
    Un día, cuando mi hija era pequeña, andábamos de compras en el super… los altavoces de ofertas sonaban y, de pronto, la canción de “sopa de caracol” invadió el establecimiento con un volumen fuera de lo normal!!! Mi hija y yo nos miramos, reímos y… empecé a bailar!!!! Ella miraba a todos lados y me decía: Mami, qué haces?… le dije: Bailo… baila tu también!!!! y empezó a bailar entre risitas penosas… Las personas que pasaban a nuestro lado, primero nos miraban con cierta reserva e incredulidad… luego sonreían, pero después, antes de que terminara la canción, hubo quienes hasta bailaron con nosotras!!!! Desde entonces, practico el baile… en el super, cada vez que tengo oportunidad!!!!
    Te abrazo Yenita de movimiento!!!!

    • Jaaa!! Qué chido mi Rossy…! Te imagino perfecto!! Gracias por “unirte al movimiento” y compartir tu experiencia!
      Te mando un abrazo estrujador!!

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