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Por qué tus emociones pueden empeorar los cólicos menstruales

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Una chica preguntó esto en un foro de menstruación, y me parece que necesitamos hablar de cólicos, porque es una cuestión frecuente entre mujeres.

Mi respuesta es bastante narrativa pero real. ¡Ojalá que compartan esto con más amigas, mamás, hijas, hermanas, primas… y sus hombres alrededor!

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Un uterito que tejí para una campaña por la salud de las mujeres en 2013.

Hace un par de años, tomé una formación de doula de parto y en ese taller vimos algo muy interesante. El cólico menstrual es el trabajo del útero que se contrae para expulsar. Es el mismo tipo de cólico que sentirías en las contracciones del parto (aunque no en intensidad, claro). Es normal que los cólicos duelan, pero no debería ser un dolor molesto, porque hasta cierto punto, como en un parto, son indicativo de que tu cuerpo está trabajando, es decir, es un dolor “bueno”(1), te está avisando cómo está tu cuerpo, te pide descanso, te pide seguridad, para que el útero haga lo suyo. ¡Parece que no, pero gastamos una energía enorme en menstruar!

¿Cómo se relaciona lo emocional? Ahí viene lo bueno. El útero, como otros órganos internos que realizan sus funciones de forma involuntaria (como el estómago y el corazón, por ejemplo) están conectados al sistema nervioso parasimpático, es la parte del sistema nervioso que controla todas estas funciones, que nosotros no controlamos conscientemente. Lo que pasa con este sistema es que reacciona a los estímulos nerviosos que recibimos del exterior. Cuando estamos estresadas o con miedo, este sistema “paralizará” o retardará muchas de nuestras funciones respondiendo al instinto de “pelear/huir” para darle energía y oxígeno a nuestros músculos.

sistema nervioso autonomo

Imagen: Wikipedia. En rojo, el sistema simpático. En azul, el sistema parasimpático.

El ejemplo es este: Imagina a una mujer prehistórica (no hemos evolucionado tanto desde ese momento, al menos no en nuestro cerebro instintivo). Esta mujer va a parir y está buscando un lugar seguro para hacerlo. Si encuentra el lugar seguro, ella se sentirá tranquila, liberará oxitocina (que también le decimos hormona el amor) y su útero se relajará y continuará su trabajo con las contracciones, el cérvix se dilatará y comenzará el trabajo de parto. Pero si esta mujer se siente amenazada (digamos que le aparece un oso), su sistema secretará adrenalina: el útero detendrá las contracciones, el cérvix se cerrará, su digestión se paralizará, su corazón latirá de prisa y su respiración aumentará para surtir a los músculos de sangre y oxígeno para “pelear/huir”. Y aunque pienses que no, porque es a menor escala, cuando menstruamos sucede exactamente lo mismo. (Adrenalina y oxitocina no pueden estar juntas al mismo tiempo, se inhiben mutuamente) (2).

Las mujeres de ahora nos preocupamos y nos inventamos “osos” que no existen. En realidad estamos bastante seguras, pero el sistema parasimpático no entiende razones, reacciona al estímulo emocional: Miedo, angustia, ansiedad, estrés, enojo, frustración. Los interpreta como la misma cosa, traemos adrenalina todo el tiempo la cual hace que nuestros órganos trabajen a sobremarcha (3). Por eso, en estos tiempos, los seres humanos padecemos de gastritis y colitis nerviosa, enfermedades cardiovasculares, hígado graso, hipertensión, transtornos del sueño; y en el caso particular de las mujeres, dismenorrea, amenorrea, complicaciones de condiciones como ovarios poliquísticos y la mayor intervención en los partos en toda la historia (4) (cuando el parto se retarda por el miedo al dolor o a morir, la angustia, las preocupaciones, comienza la intervención médica, que aunque ha salvado muchas vidas, también ha puesto en riesgo innecesario a otras, evitando el flujo del parto normal y todas sus interacciones hormonales que son tan delicadas).

¡Ahí está! ¡Hakuna Matata!

Por eso, y aunque no se tenga ninguna enfermedad, por salud y prevención hay que descansar suficiente, meditar, practicar yoga u otros ejercicios, tener tiempo de recreación y relajación de calidad, además de una dieta saludable y adecuada para nuestra consitutición física y requerimientos energéticos (5). Nuestro ritmo de vida en estos tiempos es bastante intenso,y nuestro cuerpo lo reclama porque al fin, en nuestra etapa evolutiva, seguimos siendo cazadores y recolectores.

¿Cuál es tu remedio natural más efectivo contra los cólicos?

(1) Esta sociedad está tan acostumbrada a evadir el dolor y etiquetarlo como malo a toda costa. Pero algunos dolores como éste, como el dolor de haber hecho ejercicio, como el dolor de hambre e incluso el dolor de quemarse con un cerillo, son dolores buenos: Nos avisan que el cuerpo está haciendo lo suyo para su conservación, nos alejan del daño, nos alimentan, construyen músculos… No podemos siquiera comparar este tipo de dolores con los dolores de una enfermedad, como el cáncer, por ejemplo.

(2) La oxitocina se libera al contacto físico agradable, por ejemplo en las relaciones sexuales consensuadas. Un buen orgasmo está lleno de oxitocina. El contrario sería la adrenalina en una relación sexual forzada. (Es el mejor ejemplo para entender por qué no están al mismo tiempo). El mejor consejo contra los cólicos (y el mejor acelerador del parto): tener un buen orgasmo. 

(3) Imagina a un animal salvaje en su estado natural. No importando que sea el depredador o la presa, no están todo el tiempo corriendo, huyendo, saltando, cazando. La mayoría del tiempo están tranquilos y solamente cuando se activa el instinto de “pelear/huir” es que sus cuerpos se llenan de adrenalina y reaccionan de la misma forma que ya describimos. Para los animales, este mecanismo es una forma de supervivencia, a nosotros que ya resolvimos nuestras necesidades básicas de seguridad y sustento, nos está matando. ¿Lo habías pensado?

(4) Mientras la OMS sugiere que del total de los partos, alrededor del 20% requerirá una cesárea debido a factores de riesgo, en la actualidad en muchos países del mundo este porcentaje está bastante elevado. Chile y México se encuentran entre los países que hacen más cesáreas. De muchas formas nos venden el miedo para practicarnos una cuando no presentamos factores de riesgo durante el parto o el embarazo.

(5) En pocas palabras: Al diablo las dietas… y también la comida chatarra. Nuestras fuentes alimenticias suelen ser pésimas: Cuando no son harinas o azúcares refinadas, son alimentos modificados genéticamente, y si no, refrescos y alcohol. Con la comida programamos al cuerpo y también la mente, y nuestra primera responsabilidad sobre nuestra salud es elegir de la mejor forma posible aquello que nuestro cuerpo absorbe. Muchas predisposiciones genéticas como la diabetes, el cáncer y las enfermedades auto inmunes podrían activarse bajo una dieta no saludable y bajo un ritmo de vida estresado.

Autor: yenas

Diseñadora, viajera, aventurera, que goza de la vida y se sorprende con ella a cada momento.

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