El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo


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El árbol de las semillas mágicas

¿Cómo era ese dicho de que en la vida hay que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro?
Bueno, pues hoy quiero olvidarme del hijo y del libro.
Hablemos del árbol.
Hace unos años, yo pensaba que lo importante en la vida era poner granos de arena. Pero la arena es estéril. Podemos poner mil granos de arenas que juntos con otros miles pueden ser un desierto. La arena es una buena intención que no siempre fructifica.
Después, elegí plantar semillas. Unas semillas mágicas.
Cuando las tuve en la mano, y un alguien muy mágico me las compartió, la verdad que pensaba que eran unas semillas muy chulas, pero no tenía idea de cómo iban a brotar, si tendría, flores, frutos o sería una enredadera de esas que trepan por todos lados. No sabía si era un arbusto, un árbol o sólo unos jellybeans. Sabía que eran unas semillas exóticas, un poco raras y divertidas, había quien dijo que de ahí nunca brotaría nada, o nada interesante al menos. Hubo quien dijo también que posiblemente brotaría algo colorido por un tiempo y luego se marchitaría con los rayos del sol.
Las semillas fueron en verdad mágicas, mucho más de lo que yo, o cualquiera de los que aramos, nos pudimos imaginar.
Las semillas despertaron, brotaron en ramas enloquecidas que querían alcanzarlo y tocarlo todo. Echaron una raíz que se agarró a la tierra con ganas de quedarse para siempre. Y aunque a lo largo del tiempo ha parecido que se nos seca la planta, que se debilita un poco la ramita, sólo ha sido para dar un estirón y regalarnos algo nuevo: Un tronco con corteza, frutos cargados de jugo dulce, flores abiertas a la vida, polen y semillas, que se las llevaron a diseminarse por todos lados.
En las ramas de nuestra planta mágica empezaron a hacerse nidos. Algunos pajarillos atolondrados encontraron con quien hacer parvada. Algunos hicieron un huequito en una rama y se quedaron a vivir ahí. Otros escalamos a las ramas más altas a ver qué mas se podía ver desde donde nunca antes habíamos pensado que veríamos algo. Vimos horizontes, vimos reinos lejanos, vimos las estrellas, y vimos las raíces corriendo dentro de la tierra, luchando por seguir su camino.
Lo mejor del árbol de las semillas mágicas es que tiene una virtud: Cuando lo compartes, tienes más. Nadie es su dueño, pero es de todos. Todos los que han ayudado a cuidarlo se han llevado algo del árbol para sí mismos y sin embargo, eso ha hecho que el árbol tenga más abundancia para regalarle al mundo. Todos los que se han llevado las semillas, a plantarlas de corazón, han conseguido frutos inimaginables. Algunos recuperaron la alegría perdida, otros adquirieron una confianza de hierro, otros abrieron su visión de la vida. Otros encontraron hermanos, amores, amigos. Otros, una razón para seguir viviendo y trabajando en este mundo. Pero todos, bajo su sombra, logramos lo que muchos no han conseguido en muchas vidas: Sentirnos humanos.
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Sentirnos humanos. ❤ 

Oficialmente, este año 2017, Risaterapia ha existido desde la mitad de mi vida, y me dio todos estos regalos que no pueden sustituirse de ninguna forma. Como muchas personas, puedo afirmar que mi vida y yo misma, no sería la misma si no existiera Risaterapia. Y me siento bendecida de formar parte de esta historia, de muchísimo trabajo pero también de enormes satisfacciones. Sencillamente de ver la forma más amorosa de ser mejor para estar ahí para otras personas. (Gracias Andrés, mi hermano y mi sembrador favorito).
Quiero que este árbol nos rebase, que abarque tanto tiempo y espacio, que le gane a la nube de mal humor, pesimismo y miedo que reina en el mundo. Que acoja a muchas personas de diferentes colores, edades, lenguas y países. Que hace 18 años lo que parecía imposible, ahora se siente tan cercano y casi real… Unir al mundo compartiendo alegría. Que haya más Serpentinas, más Cesos Locos, más Clavitos, Guatekes, Betitos Babosos; más ideas, más proyectos, más alcance. Más corazones en la punta de la nariz. Para esto, todos, donde estemos, podemos ayudar.
Felicidades a Risaterapia (¡que ya es mayor de edad!) y a tod@s l@s Médic@s de la Risa en México y en todos lados, los que han sido, los que ya se fueron, los que siguen y los que vienen… ¡Sigamos haciendo lo que mejor hacemos, regalarle más amor al mundo! 
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Mi primer amor, mi primer hogar

… Una carta para la que estoy usando los dedos de mi mano como vehículo de lo que mi corazón, mis entrañas y mi ser piensan y sienten. 

Ahora que he estado trabajando muy de cerca con mujeres y algunas de ellas embarazadas o recién teniendo a sus bebés, me doy cuenta de la enorme responsabilidad que es ser madre. Algunas de ellas han compartido cómo, en circunstancias muy difíciles, han preferido no serlo, y las respeto. Otras cómo por el contrario, les ha costado muchísimo tener a un bebé, expuestas a un montón de preguntas si estarán bien de salud, si algo no están haciendo bien, expuestas a la crítica de quienes les rodean. Y no solo es el embarazo, sino el momento del parto que es uno de los más decisivos en la vida de las mujeres que deciden ser madres; sino todo lo que viene después: Desveladas, limpiar vomitadas, cuidar enfermedades, dar de comer; equivocarse mil veces, tolerar llanto, desesperarse, preguntar qué no se está haciendo bien, apretarse económicamente… Pero también con sus recompensas como el que un ser chiquitito te llame “mamá”, el que una hija (o cuatro) te vean como la mujer más bella que existe y existirá, como su ejemplo de vida, como el reírse juntas mil veces de la misma anécdota de cuando eras bebé. De que puedas echar un ojo a uno de los muchos volúmenes de álbumes de fotos, que has guardado con tanto amor estos años porque cada momento ha sido precioso y nunca volverá. Ahora lo intuyo…

Una es madre toda la vida… Y cuando recibo un mensajito, una llamada, una imagen deseándome un buen día, preguntándome cómo estoy, preocupada por mi salud o preocupada simplemente porque “no me he reportado” lo entiendo (aunque a veces me desquicie un poco, jajaj). Es el amor que no conoce fronteras. Son tus brazos los que añoro cuando me siento un poco enferma y un poco sola y un poco incomprendida, son tus brazos y tu perfume que me consuela, me conoce desde lo más profundo y mueve los nervios más primitivos de mi ser. De ti, de tu sangre vengo, del rincón más sagrado de tu cuerpo me nutrí y me formé. Tú fuiste la primera en saber que yo existía, la primera en creer en mí y en defenderme, la primera en escuchar los latidos de mi corazón y la primera en soñarme. ¡Eres mi primer amor! Eres tú lo primero que yo vi del mundo, lo primero que conocí como un hogar…

Me miro en tí y somos tan iguales, y tan distintas. Nos leemos el pensamiento y podemos reaccionar muchas veces a lo que la otra está pensando y sintiendo. Pero no cabe duda de que todo el tiempo y con mucho amor (hasta en las discusiones y desacuerdos) estamos conectadas aprendiendo una de la otra. Agradeciendo a la vida que nos haya puesto en el mismo camino. Agradeciendo que hayas dicho SÍ a la posibilidad de que yo existiera. Agradeciendo una y mil veces, que hayas sido tú y no otra, con mi papá y no con otro, los que me invitaran a vivir un rato en el mundo.

Nos quedan años de crecer, de amarnos de abrazarnos, de sentirnos cerca, como amigas, como mujeres como hermanas, como madre e hija que somos, (y tal vez en un futuro como hija y madre). Que cada día, cada año, cada momento y cada risa estén llenas de tu fuerza vital que el universo te dio para ser madre… que ojalá un día, si tengo la bendición de ser madre también, me acompañes, me guíes, me instruyas y me regañes, que me obsequies un poquito de esa energía creadora que es tan tuya y de nadie más.

Todas las madres son mujeres

pero no todas las mujeres son madres.

Todos venimos de una mujer, pero

para que esa mujer se pueda llamar madre,

hace falta que decida abrir su corazón,

que decida renunciar a muchas cosas que son deseables,

comodidad, sueño, belleza (que adquiere de forma permanente

por misteriosos caminos del espíritu,

aunque no siempre corresponde a la que demanda de sí

el mundo)

hace falta que aprenda a equivocarse

y a que nada está escrito.

Yo no sólo vengo de una mujer

Vengo de una madre que es ejemplo de generosidad

paciencia, humildad y armonía.

Que no ha escatimado amor, recursos ni tiempo

para que yo y mis hermanas seamos las mujeres que somos hoy.

Que además, ha sido madre para much@s otr@s,

que se acercan a ella y le piden consejo y consuelo,

que la siguen, la admiran, aprenden de ella.

Hace falta un corazón grande, que tenga mucho espacio

para guardar cada memoria y cada momento

de felicidad, de ansiedad o de extravío

de insomnio, de enojo o de cansancio.

Hace falta que mire a la Luna para entender

cómo es que llegado el momento, l@s hij@s la mirarán

le preguntarán, le reprocharán o se irán

y como el ciclo que vuelve, también ellos volverán

la amarán, pedirán perdón, la entenderán

y al final de la vida, también ahí, a su lado,

serán ellos los que guíen sus pasos.

…………………

Para mi mamá. ❤ Mayo 2013.

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“Transición” un minidocumental para compartir

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El amor al mundo comienza por el amor y aceptación de uno mismo. Pues si bien no somos el mundo, nuestro cuerpo es el vehículo por el cual podemos conocer lo que hay a nuestro alrededor. Este pequeño documental muestra cómo un grupo de mujeres afroamericanas en Estados Unidos, deciden volver a sus raíces, literalmente, comenzando con su cabello. Seguramente a varios de nosotros nos vendrá muy bien verlo.

¿Alguna vez nos hemos sentido feos, diferentes, no aceptados? Hay que mirar otra vez para adentro, afuera hay mucha insatisfacción, se nos promueve una estética y unos valores que no necesariamente coinciden con los nuestros. Habiendo tanta diversidad en el mundo ¿Por qué insistimos en ser iguales? ¿Por qué tenerle miedo a los significados impuestos para cada cosa cuando cada quien puede crear su propio diccionario y enriquecer el mundo con su visión?

Video dedicado a todas las mujeres (y hombres también) que están encontrando su fuerza en su propia esencia e inspirándonos a los demás a hacer lo mismo. (en inglés con subtítulos en español) Haz click en el siguiente enlace:

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Relacionados en este blog:

– Las mujeres y su “día” 

– Visiones de lo femenino en TED


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Pretextos… sobran

Dice el viejo dicho que “desde que se inventaron los pretextos, se acabaron los tontos”. ¿Será que los pretextos son siempre malos? ¿siempre para justificar un incumplimiento, como denota el dichoso dicho? ¿para incubrir cierta incapacidad o desidia?

El hecho es que yo quiero usar hoy la reflexión del pretexto para, más bien, reconocer una característica típica de mi familia que he valorado al paso de los años: El pretexto. Mi familia es así, si no tenemos pretextos, los inventamos. ¿Para qué? Para vernos, para encontrarnos, para abrazarnos, para festejar “algo” que puede o no ser trascendente, pero la mayoría de las veces el encontrarnos es ya festejo suficiente y más trascendente que la ocasión.

Recuerdo que hace algunos años, cuando regresé por un tiempo a vivir a casa de mis papás la verdad me fastidiaba un poco este asunto del pretexto. ¿Otra vez un desayuno, una merienda? ¿Otra vez una fiesta? Si mi papá cumple años en diciembre, ¿por qué festejar su santo en junio? En fin… así de larga y ocurrente puede ser la lista de pretextos. Cumpleaños, aniversarios (Si ellos son los que cumplen, ¿por qué vamos nosotros? Jejeje), meriendas casuales, ver una película, un pequeño viaje familiar, una boda, ver el futbol, ir al mercado…

Hoy que vivo tan lejos de mi familia y que pude disfrutar cada momento de sus compañías en las vacaciones, lo entiendo. Más que la costumbre –porque hay familias que caen en eso- es el placer verdadero de disfrutar la presencia de aquellos otros que nos han enriquecido con sus existencias. De quienes somos parte, ligados por la genética y/o la cultura. “Ustedes son mi universo”, la sencilla frase que usó mi papá en la cena de Año Nuevo para inaugurar la cena… tan simple como cuatro palabras y tan profundo como el universo mismo.

A veces en nuestras vidas, nuestros roles sociales no están tan bien equilibrados y entonces tenemos demasiados pretextos para pasar tiempo dentro del trabajo, demasiados pretextos para solo ver la televisión, demasiados pretextos para encerrarnos o en el círculo de amigos o en la familia. Me parece que todo exceso es malo, pero me parece peor la ausencia de pretextos para levantarnos del sillón, dejar a un lado el smartphone y estrechar con ganas a un amigo. Para escuchar a alguien de tu familia contarte su día. Para meterte a la cocina, leer una receta de tu abuela y prepararla para los demás que comparten contigo la mesa. Y en cambio, existen muchos pretextos para no hacerlo, para no visitar a alguien, para no salir de tu zona de confort, para no exponer tu corazón y crear lazos perdurables.

¿Qué pretexto pondremos hoy? ¿uno para festejar y reunirnos o uno para aislarnos? ¿uno que me acerque a quienes amo o que los aleje un poco más cada día? ¿un pretexto para hacernos felices o un pretexto para hacernos tontos?

La primera sugerencia del calendario es reunirte con tu familia y que cada quien cocine algo especial. Lo fundamental es compartir: compartir la mesa, compartir un talento, un detalle nacido del corazón, compartirte tú, compartir el momento.

He ocupado tres días distintos para festejar mi cumpleaños y el día no ha llegado… pero bien ha valido la pena repetir el pretexto para sentirme y saberme cercana a quienes más amo, familia y amigos. Para producir experiencias que me han ensanchado el corazón, para saber que aunque cada quien tiene un camino, siempre hay alguien que te sigue al lado, te abre brecha enfrente, te sostiene y respalda, o te vigila desde arriba…

Desde que se inventaron los pretextos, se acabaron los solos.


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¿Puede un calendario hacerte una mejor persona?

Pues no lo sé, pero eso quiero experimentar con el calendario que estoy haciendo, y que estará listo a finales de noviembre. Un día iba en la bicicleta pensando, que había cumplido uno de mis propósitos de año viejo (tener una bicicleta) pero que todavía me faltaba usarla un poco más, ¿cómo recordármelo?

Así que se me ocurrió eliminar los feriados del calendario que estoy editando (Ya todo el mundo se los sabe y hasta los puede marcar con un plumón) y decidí mejor marcar sugerencias para hacernos la vida más divertida y plena a lo largo del año.

Aquí la imagen del instructivo de cómo usar este calendario:

Así que si crees que se te pude olvidar el día de la Independencia o la Navidad, compra cualquier calendario del mercado. Si crees que te sirve recordar que la vida es breve y quieres algunas buenas ideas para mejorar la tuya en todos los aspectos, ¡regálate este calendario!

El precio es de $200 pesos mx + envío.

Para solicitarlo haz click aquí

 

 

 

 

 


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Paciencia parte 2: Las flores y el jardín

Bueno, pues hace casi un mes, inició un pequeño viaje de introspección hacia un proceso de la naturaleza que muy a menudo se usa como metáfora cuando hablamos de otros procesos en la vida humana: las relaciones interpersonales, los negocios, los logros, la obtención de conocimiento, madurez o experiencia, entre muchos otros etcéteras.

Acorté la colección de 8 fotos del artículo pasado, y como en anuncio de cirujano plástico, me quedé en el “antes” y el “después”. Veamos:

EL ANTES: 8 jun 2011

EL DESPUÉS: 4 jul 2011 ¡Soberbias!

Las Gerberas y la gran lección de Paciencia. 

Debo comenzar diciendo que yo la verdad es que nunca he sido una gran jardinera. En parte porque andaba mucho tiempo fuera de casa, y a veces en verdad no tenía tiempo de poner atención a lo que mis plantas necesitaban. En este país, en cambio, entre estudiar idiomas, conocer a no mucha gente y a veces el clima, he tenido mucho tiempo para desarrollar habilidades que no sabía o no recordaba que tenía, entre ellas, la de cuidar una planta y hacerla crecer. Suecia me ha quitado, al menos temporalmente, varias de las cualidades que yo considero esenciales en mí (la comunicación, la expresividad, el contacto humano) para ponerme en silencio interno y descubrir esas otras habilidades como de pensadora, de bruja, de artesana y cocinera, y en verdad que lo agradezco mucho.

Así que un día, compramos estas gerberas en maceta y me ha sorprendido tanto el proceso de cuidarla y de verla crecer, madurar, secarse, tener botones, hojas nuevas y flores, que en verdad comenzó un proceso de conexión y análisis de las implicaciones de tener un jardín.

Las gerberas… flores hermosas de pétalos finos y de color saturado. Las hojas son frondosas y firmes. Normalmente había recibido gerberas en arreglos florales, de esos que duran una semana y luego hay que tirarlos a la basura, así que no tenía idea de cómo cuidar una…

Y así como las gerberas, las relaciones personales y otros proyectos o situaciones, se presentan hermosos, fragantes, frondosos… pero no tenemos ni idea de lo que nos requiere para mantenerlos vivos.

Día tras día, vamos verificando las cantidades precisas de los recursos que la planta necesita, vamos aprendiendo cuál es su chiste, su medida, sus mínimos y máximos, su tolerancia y resistencia. Me atrevo a decir que al inicio de un nuevo proyecto es exactamente igual, consciente o inconscientemente “ponemos a prueba” la resistencia de una pareja, “eficientamos” el tiempo que le dedicamos a un proyecto, o “empujamos” recursos para la adaptación a una nueva vida. ¿Hasta cuando? Si somos maduros, hasta entender lo que se requiere y hacerlo adecuadamente. Si no lo somos, hasta que la planta dé de sí y se muera por hastío o escasez.

La tierra. La base donde se cimienta una planta. O una relación. O un proyecto. Recuerdo en la Biblia el pasaje del buen sembrador, y aunque yo ya no voy a la iglesia ni me considero religiosa, recojo este pequeño pasaje de sabiduría: ¿En dónde siembras tu planta? ¿En tierra abundante, profunda, fértil? ¿En rocas? ¿En arena? De ella depende retener el agua y darle un sustento a las raíces de la planta. En una relación es bueno preguntarse, ¿qué me atrajo de una persona? ¿por qué estamos juntos? ¿compartimos trivialidades o tenemos intereses profundos y mutuos? ¿Compartimos valores en la misma prioridad, o los entendemos y practicamos de la misma manera? Es posible que en una pareja, al igual que en una planta, tengas que excavar varias capas de tierra para saber cuál es su base. Y entonces a veces, aunque por encima se ve negra y abundante, debajo tiene piedras huecas. O arena débil. O piedritas que le complican a las raíces sostenerse. O tal vez gusanos de tierra que aunque se ven asquerosos, en realidad le ayudan a la tierra a oxigenarse.

Pienso en la tierra cuando pienso en los valores que tengo de una cultura de la cual provengo, que a veces se acomodan perfectamente a otras personas o por el contrario, chocan de manera casi irreconciliable. La tierra siempre es el sustento de una persona en ese sentido, por eso escarbar en la tierra, -o sea, cuestionar nuestros propios valores- y contrastarlos con los de otra persona, un amigo, una pareja, un compañero de trabajo; o como en mi caso, con los de un país y una cultura completos, nos da una visión muy amplia de lo que es verdaderamente importante para nuestra esencia humana.

El agua. Es la fuente primaria de vida, uno de los alimentos básicos de una planta. En el plano energético, se asocia al agua con las emociones y con cómo las dejamos fluir.

Cuando hay mucha agua la tierra se satura y se pelan las raíces, y se pudre. La planta se fastidia de tanta agua. Cuando hay poca, es una tristeza ver cómo la planta está desanimada, caída, su color se vuelve insano, a veces muy pálido o muy oscuro. ¿El agua simboliza el amor? Puede ser, cierto tipo de alimento. Mi abuela decía: “Ni todo el amor ni todo el dinero”. Al igual que una planta, no podemos tener un día cargado de energía con una pareja o unos amigos y luego olvidarlos el resto del año. El agua debe tener una medida precisa y constante, que mantenga a la planta saludable. La pequeña Gerberita estaba muy bien con una dosis de agua todos los días, hasta que me di cuenta que dosis más pequeñas pero más constantes eran mejor para la tierra de la maceta. ¿Hablamos de los detalles? La amabilidad, la cortesía, una sonrisa o una caricia en una relación son pequeñas gotitas de agua que podrían mantener una maceta bien hidratada durante todo el día. Y tal vez, cada dos días una medida un poco mayor, para que esas, que son pequeñitas, no se evaporen. El agua y la tierra hacen un equipo formidable, cuando la tierra es firme para retener al agua. Y sí, a veces cuando me he sentido un poco falta de amor, porque en esta cultura son un poco más “secos” (vean como hasta el término aplica en este caso) de hecho me visualizo un poquito “marchita”. Pero tal vez yo sea también una planta un poquito más delicada.

La luz del sol: La luz tiene relevancia en un país como este en el que las estaciones son tan marcadas. Ahora en el verano tenemos tantas horas de día y tan poco tiempo de noche. En el invierno es al revés. La primavera y el otoño son un poco más equitativos.

La luz en un plano energético siempre simboliza la riqueza de la vida interna, la creatividad y la espiritualidad. Es una fuerza que debe mantenerse en equilibrio con la base, la que genera congruencia y crecimiento.

Una planta que no tiene luz suficiente comienza por mostrar diferencias en su coloración, las hojas son más oscuras, reciben menos agua (aunque la tengan). La tierra se pudre, las raíces se saturan y pueden generar hongos o parásitos a la planta que viven mejor sin luz. Efectivamente, en la vida personal, sin una luz que sea nuestra brújula espiritual nos volvemos condescendientes con nosotros mismos, generamos vicios, no valoramos el amor y no lo absorbemos de la misma manera porque no significa nada. Preguntémonos cuántas veces nos exponemos a una luz saludable, como formar nuevos hábitos o tener una práctica espiritual. Como pareja, cuántas veces hablamos y compartimos tópicos interesantes y enriquecedores, si compartimos algún ritual o generamos nuevas ideas. En un proyecto, cuál es su fin último, a quién beneficia, qué deja a la sociedad.

Por otro lado, la planta que tiene demasiada luz (eso en este país puede ocurrir), la tierra se resquebraja, el agua se evapora rápidamente antes de ser absorbida, la flor se “cansa” y aunque está sana, no siempre está firme. Esta exigencia del deber ser no tendría por qué ponernos metas exhaustivas y hacernos despreciar por completo los pequeños detalles de la vida, y sobre todo, despegarnos de la tierra a tal grado de secarnos las raíces. Lo traduzco a una ambición que podría costar la vida o a metas tan imposibles de alcanzar que generan frustración y cansancio.

El jardín

Paralelo al cuidado de las gerberas con su sorprendente lección, otras plantas estaban a mi cuidado, todas muy derechitas en el borde de la ventana. De distintas especies, me tocó ir calando cada una de la misma manera para saber sus medidas de agua y luz. Y nuevamente, cada una de ellas me dio una lección sorprendente.

La hierbabuena: Lo que a veces subestimamos genera la fuerza que nos hace crecer… renovarse o morir.

La que era mucho más grande de lo que yo pensaba.

Esta hierbabuena la compré en un supermercado, en una macetita pequeña con tallos muy largos y hojas muy finitas. La verdad es que la compré para hacerla crecer un poco más y preparar mojito. En poco tiempo, esta amable plantita se llenó de muchas hojas, y tallos muy, muy largos. Llegado el tiempo de hacer la bebida, corté los tallos y las hojas que necesitaba, la podé, le quité las hojas secas y pensé que era suficiente. Por unas semanas más siguió generando muchas más hojas pero los tallos ya no crecieron. Luego, en el transcurso de una semana, las hojas comenzaron a ponerse negras, algunas de ellas secas. Yo no entendía qué le pasaba, le corté nuevamente hojas y tallos, la regué con agua y un poco de jabón para prevenir hongos, y nada. Hasta que me di cuenta que hasta abajo, había un enredo de tallos y raíces que no habían podido brotar porque no tenían espacio.

Pobre plantita. Pensé que como la había podado, no iba a crecer más. Cuando la transplanté a esta maceta más grande en la que está, me percaté de que, en efecto, estaba en aprietos. Tenía todo hecho nudos. Por el contrario, ella quería crecer más, estirar sus tallos, generar más hojas, y no tenía el espacio suficiente para hacerlo, y entonces se estaba muriendo.

¿Cuántas veces nuestra rica vida interior no tiene un canal de salida adecuado? Cuántas veces nos subestimamos tanto que caemos en un círculo vicioso que nos lleva a pensar que no somos suficientes, y que entonces no podemos, y que eso nos hace menos y bla bla bla… cuando en realidad dentro hay un tumulto de hojas y tallos que necesitan estirarse y expresarse. Peor aún, ¿cuántas veces lo hemos hecho con los demás? Tachado a alguien de inútil, de tonto, de incapaz, colgarle una etiqueta que lo frustrará y lo ahorcará, a veces cambiando su vida para siempre.

Afortunadamente, cambié esta planta de maceta a tiempo. Una maceta más grande, con más tierra, con algunas piedritas para que sus raíces se afiancen bien. En esta foto pueden ver cómo un tallo da dos vueltas, se estaba ahorcando. Hoy, ese tallo está emergiendo a la superficie con más hojas, y la fluidez de luz y agua en su nueva maceta la ha hecho recuperar su color y su aroma, su esencia.

Lección: Antes de juzgar, escarba en las raíces y mira mejor cómo puedes ayudar a que algo crezca de mejor manera.

Las tres echeverias y sus sorprendentes reacciones: Aunque tenemos valores comunes, cada individuo tiene una personalidad.

Las echeverias son plantas de origen mexicano, desérticas y un poco cactáceas (la verdad no sé mucho de botánica). Pero Anders las tenía porque se ven muy bonitas y no requieren de muchos cuidados. Sin embargo sí requerían de cuidados porque habían crecido mucho en el tallo, tenían hojas podridas y se estaban yendo de lado. Consulté una página de internet especializada en estas plantas y su mantenimiento, y encontré que generalmente las echeverias son plantas “fáciles de cuidar, exigen poco, son hermosas y de fácil mantenimiento. Cuando se les trasplanta o se les corta el tallo suelen perdonar fácilmente y volver a retoñar”. Una plantita sumisa, humilde y agradecida. (¿Serán estos valores también comunes a los mexicanos?)

Así que me di a la tarea de darles mantenimiento, “conocerlas” (hola mucho gusto, vengo a ayudarles) y esto fue lo que pasó.

La “pequeña” echeveria verde: Sincera y auténtica.

Resultó der congruente y fiel a sus valores.

En una maceta pequeña estaba una echeveria patona (con el tallo demasiado largo) y a su lado una pequeña echeveria, como un boton chiquito. ya no cabían en la misma maceta por lo que decidí pasar la pequeña a una maceta más grande y cortar la patona y dejarla en la misma maceta.

Esta es la echeveria “pequeña”. Fiel a sus valores, al trasplantarla creció de inmediato y se adueñó de toda la maceta. Pronto necesitará otra maceta más grande.

Muchas personas en la vida se muestran como son. Hay que agradecerles que vivan en un régimen de verdad y de congruencia, y hay que seguir ese ejemplo.

La echeveria rosa: Vivir en una apariencia nos aísla de nuestras verdaderas necesidades.

Ella se hizo la fuerte y al final no sé si podré salvarla

La echeveria rosa era un magnífico ejemplar mucho muy patón. Su tallo había crecido unos 15 cm, y la flor trataba de erguirse pero era más pesada que el tallo por lo que necesitaba recortarse para que pudiera sobrevivir. Así que la recorté como lo leí en la página, tomé la flor, le dejé una patita de unos 4 cm para volverla a enterrar en la tierra y que enraizara. Curiosamente, por mucho tiempo estuvo absolutamente sin ningún cambio, no se marchitó pero tampoco creció como la anterior. Un día que puse un poco de agua de más… ¡Flotó! 😦 Ups… significa que me había estado engañando todo este tiempo, nunca enraizó y se estaba muriendo. Ahora estoy viendo si la puedo salvar.

A veces vamos por la vida aparentando que podemos más de lo que podemos. Tomamos menos de lo que necesitamos. ¿Por qué? A veces por timidez, inseguridad o soberbia. Qué importante saber demostrar cuándo no podemos más y necesitamos ayuda. Antes de que sea demasiado tarde.

La antigua echeveria “patona”: Aprovechando creativamente las oportunidades.

La despojé de sus mejores adornos y ella se reinventó a sí misma, fiel a su esencia.

De la primera echeveria, les contaba que había una patona y un botón pequeño. Ésta es la patona. El tallo había crecido mucho y tenía algunas hojitas en su base, la flor original estaba mucho muy maltratada. Así que, confiando en ella y en su “humildad y agradecimiento” la corté toda, dejando el tallo un poco al ras con algunas de las hojitas que habían comenzado a nacer.

Este es el resultado. No sólo creció y siguió fiel a su esencia, sino que además lo hizo de una manera exuberante y divertida, como ninguna planta de su especie. ¿Por qué? Bueno, es una planta y no podría explicarlo. Pero me pareció admirable cómo de un momento que podría haber sido una total crisis (como lo fue para la echeveria rosa) este tallo tomo una fuerza nueva para hacer lo que se le dio la gana.

Este es el caso que vivo y el de muchas personas que por razones diferentes nos vemos caminando nuevos caminos. Aunque parece que te han quitado tu identidad (la antigua flor) y te han dejado desnudo con un pequeño tallo y dos pequeñas hojas, puede ser el fin… o el inicio.  Nos vemos con un cuaderno de hojas lisas en el cual podemos escribir, rayar, rasgar o no hacer nada. La pequeña echeveria decidió que para ella era un inicio, y explotó en creatividad. Las personas salimos adelante de muchas y diferentes maneras. Lo importante: Ser fiel a tu esencia y fortalecer tus raíces. A partir de ahí, haz lo que quieras, sé único.

Me gusta esta planta porque es mi modelo a seguir. Me encuentro en la fase de encontrar hacia dónde quiero que crezcan mis hojas. Mis habilidades, mis nuevas actitudes, mis nuevos hábitos. ¿Qué quiero hacer? Pues eso estoy decidiendo, y mientras sigo fortaleciendo mis raíces para no morirme. Y podría, como la echeveria verde, seguir el mismo patrón de crecimiento, o podría, como intento hacer con la ex-patona, volverme un poquito loca intentando formas nuevas e interesantes. No sé si funcione, pero el proceso está siendo más que divertido aunque a veces exige mucho más de mí, más flexibilidad, más apertura de mente y corazón.

Gracias por leer esta aventura. Este jardín ha dado nuevos frutos también.

¡Comentarios bienvenidos! ¿Qué enseñanzas te han dado tus plantas, animales, bosques, casas?


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15/09/2011: MÉXICO: Un minuto de silencio en nuestras fiestas patrias.

Amigos, por favor lean este artículo.

Sugiero que para las celebraciones del 15 de septiembre, incluyamos un minuto de silencio por los caídos en la guerra contra el narcotráfico en nuestro país. A la distancia, es el mínimo homenaje que podemos rendir a nuestros conciudadanos que siguen allá, dándole con todo en México.

Compartamos este link con todos los mexicanos en todo el mundo, para que en donde estemos, hagamos este pequeño acto de solidaridad con nuestras familias y nuestras ciudades. Especialmente, quienes estamos fuera de México no podemos pasar por alto esta fecha y este homenaje.

Y si no eres mexicano, pero conoces a personas mexicanas, aprecias la cultura mexicana o simplemente piensas que lo que está pasando en México ESTÁ MAL, ayúdanos a difundir este evento.

Abrazos.

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/mexicanos/valientes/elpepusocdmg/20110619elpdmgrep_1/Tes

Sigue en twitter el tag #mex150911

If you can read spanish, please read this article (end of this post).

I suggest that for our mexican celebrations (september 15th) we all include one minute of silence for all the people that have died during the so called “war against drug traffic”. At a distance, this is the very least we can do as a tribute to all of them and to all of the mexicans, our families, that everyday have to endure the violence in Mexico. Let’s share this link to everyone we know, specially mexicans all around the world, so that, wherever we are, we participate in this little but solemn act. We can’t be indifferent to this fact, let’s solidarize with our families, friends and cities back in Mexico.

And if you are not mexican, but still know mexican people, appreciate mexican culture or believe that what’s happening in Mexico is just WRONG, please help us spreading the word!

Many hugs!

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/mexicanos/valientes/elpepusocdmg/20110619elpdmgrep_1/Tes

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