El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo


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Día 12: Despedida 

Estoy en mi asiento del avión. Acabo de despedirme de casi toda mi familia que me trajo al aeropuerto donde voy de regreso a casa, en un vuelo largo y tedioso, después de unas vacaciones que se fueron como un suspiro. 

Me quedo pensando en mis papás, que hoy despiden de vuelta a dos de sus cuatro hijas. Y en mis dos hermanas que se quedan. Me quedo pensando como los aeropuertos son ese caldero de emociones en los que ves gente llorando de alegría o de tristeza. Me quedo sintiendo esa mezcla de añoranza que empieza a gestarse en mi corazón, cuando al abrazar a los que se quedan comienzo a preguntarme qué viene para el año, cuando nos veremos de nuevo, si nos veremos de nuevo. Comienzo a cuestionarme por qué tengo que hacer esto, por qué me voy, por qué vivo en otro país. A maquinar cómo hacer para venir otra vez, o para que ellos vayan a visitarme, cuándo y por cuánto tiempo.

Las despedidas son dulces y amargas a la vez. 

Cuando puedes ver a la gente que amas una vez al año, cada segundo cuenta. Es cuando puedes darte cuenta de la relatividad del tiempo, cuando un vuelo de 20 horas es larguísimo en comparación con los días que puedes ver, abrazar, besar, escuchar y reírte con la gente que eliges ver, con los más importantes de tu lista para cerrar el año. Con personas, dentro de la familia o de los amigos, con los que sabes que retomas la conversación en donde la dejaste un año atrás, como si no hubiera pasado el tiempo. La despedida marca ese momento en que seguiremos nuestro camino, pero acompañándonos, siguiendo nuestros pasos, sin mucho ruido, sin selfies todo el tiempo, pero con mensajes de amor y apoyo, con la conciencia de lo esencial que construye cada uno de nuestros días.

Que donde dejaste a una pareja ilusionada, encuentras a una nueva familia. Los que tenían dientes de leche ya estiraron su estatura y tienen sonrisas nuevas. Los que empezaron con una semilla a seguir su vocación, ahora son exitosos y luchan por mantenerse en pie y creciendo. Donde han habido separaciones y desacuerdos, la vida ha curado las heridas, ha seguido y dado más bendiciones de las esperadas. Y para mí es un privilegio poder ver estos momentos en la intensidad de la esencia, emocionarme con sus relatos, llorar con los videos, reírme con la anécdota. Jugar, abrazar y reír como si no fuera a haber un mañana. 

Gracias despedida. Aunque me dueles, me traes al aquí y al ahora con todo mi ser para las personas que más me importan en la vida. Me despojas de lo superfluo para enfocarme en lo estructural. Para apreciar la belleza del momento, aceptándolo así como viene, sin tiempo para juzgarlo y en cambio, con impresiones mentales que se quedarán conmigo siempre. 

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Día 05: Lentitud

En los días de invierno, parece que a veces, el color del cielo es quien marca el ritmo del día. Los fines de semana son especialmente rebeldes y perezosos, y aunque mi reloj interno intenta levantarme de la cama cuando todavía está oscuro, o mantenerme despierta hasta bien entrada la noche, a veces pongo la mirada en el cielo y me dice con sus nubes arremolinadas y sus rayos tímidos: hoy, tómalo con calma. 

No siempre ha sido fácil. De muchos lados, he aprendido que lo deseable es mantenerse ocupada, con prisa, produciendo, produciendo, produciendo, como una máquina. De cómo sentirse un poco importante cuando podemos responder a alguien (incluso, a sí misma): “no puedo, estoy ocupada”.  Y si bien, esto resulta fácil en un día soleado, donde la energía parece que se toma del aire y se respira, en los días más oscuros de invierno con clima caprichoso, a veces es más fácil rendirse al ritmo suave de un día largo.

Así, puedo quedarme en pijama hasta muy tarde. Puedo quedarme en cama y apenas estirar un brazo para alcanzar un libro. No importa si ya lo leí o es uno nuevo, puedo repasar las hojas y encontrar ese párrafo que, como un libro que se abre al azar, me regala unas líneas que necesitaba encontrar, pero no lo sabía. Puedo voltear el cuello y asomarme a la ventana que cada día me regala un paisaje nuevo, con colores y sonidos que se mueven todo el tiempo a pesar de la estructura más bien estática del paisaje. Como si alguien hubiera empezado un cuadro al que le corrige todo el tiempo la textura de las nubes, los reflejos el agua, un barco que llega, otro que se fue hace horas, y conjuntos de aves con formas sinuosas que se mueven con el viento. Puedo cerrar los ojos muy fuerte y ver destellos, bichitos, y reflejos de colores en mis párpados cerrados, en intentarlo muchas veces hasta que me creo que estoy descifrando un mensaje secreto.

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Así en un día lento. ❤

Puedo darme un baño y luego tirarme de nuevo en la cama a secarme con el aire, sintiendo la piel enfriarse y erizarse, el cabello gotear y rizarse de nuevo, y luego el cuerpo calentarse desde dentro con la sangre que no deja de correr. Miro al techo o garabateo un dibujo sin la prisa de vestirme. A veces, me meto de nuevo bajo la cobija a sentir las texturas con toda mi superficie.

Puedo subir luego a la cocina y oler todas las cajas de té, y elegir con cuidado la infusión que me voy a tomar. Y hacer una lista de todo lo que quiero hacer, pero que sé que no acabaré en un día. De alguna forma estos deseos prácticos se guardan en mi cabeza y eventualmente y sin saberlo, los tacharé de la lista, otro día. Revolveré en el desorden que no acabo de ordenar, encontraré viejas fotos y postales, estambres y agujas, papeles y cintas, plumas de todos los colores. Haré un poco de todo y al final, inventaré un desorden nuevo.

La lentitud me ha enseñado que puedo hacer todo esto y pensar. Que las ideas y soluciones a lo que estaba buscando están en dar los pasos sin prisa, y sin invocarlas, ellas llegarán a mi mente y a mi oído. Me recuerda que en todo, la vida es un proceso de caos y orden y de caos otra vez, y que no significa que las cosas no estén en su lugar. Sólo que me deja en el tiempo y el espacio para que yo encuentre cuál es mi lugar en el caos y hacia dónde me lleva el orden.

La mayoría de mis días son rápidos, precisos, ocupados. Pero me olvido un poco de mi y me vuelo un poco reloj. La lentitud me devuelve un poco de esa luz que se había ido, restaura mis pensamientos y me regocija con lo pequeño. Gracias lentitud, que me permites pasar la película un poco más lento y hacerme sentir que puedo operar un pequeño milagro: que un día me dure más de 24 horas.


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Día 04: Otoño

Dicen que el otoño es la temporada en la que cosecha lo que se siembra. Los frutos están maduros y listos, las hojas de los árboles han cumplido su función, y están listas para desprenderse, la luz (y la luz aquí en el norte, especialmente), nos obsequia los colores más bellos, el sol tocando por última vez en el año, las ventanas, las banquetas, el lago y el río, nuestros rostros, antes de irse a brillar intensamente al otro lado del mundo, donde ya lo añoran.

El otoño que con sus colores y cambios, nos recuerda que nada es para siempre, pero que siempre hay nuevos comienzos.

El otoño que con sus colores y cambios, nos recuerda que nada es para siempre, pero que siempre hay nuevos comienzos.

Así también, el otoño en nuestras vidas: Lo que hemos echado a andar meses atrás, comienza a dar frutos: las relaciones, el trabajo, tal vez la educación, los nuevos hábitos, hasta el ejercicio y la alimentación. Cuando el sol comienza a meterse más temprano, la oscuridad, una taza de té y una cobija nos invitan a mirar para adentro, a reflexionar y analizarnos, entender qué hemos hecho bien, qué vamos a mejorar, qué vamos a desechar.

Este otoño, la verdad que he cosechado cosas muy bellas por las que estoy agradecida: El sentirme en casa en esta ciudad, el poder contar con buenas amigas y amigos, que por fin estoy trabajando en cosas que me encantan a pesar de haber pasado por un par de años de mucha sequía, que mi familia está sana y feliz, realizándose, creciendo y desarrollando; y que, a pesar de haber pasado por una buena tormenta, y algunas decisiones fuertes que nos han hecho crecer,  mi pareja y yo no nos hemos soltado de la mano, sino por el contrario, nos hemos acercado más que nunca y tenemos mucho más de qué estar agradecidos.

Algunas lecciones no son fáciles. Pero a veces, la vida de las va dando “a plazos”, para que podemos digerirlas. Otras veces, somos nosotros los que tenemos que dar el esfuerzo extra para que las cosas sucedan o se resuelvan. Y al final, como en la vida nada es competencia, sino aprendizaje, no queda más que dar las gracias por esos frutos, que son los que nos saben más dulces.

¡Gracias Otoño!


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Hoy es el día internacional de la Niña. ¿Por qué conmemorarlo?

Porque en todo el mundo, las niñas son la población socialmente más vulnerable. En muchos países son todavía sujetas a matrimonios forzados, a explotación infantil, secuestradas para ser vendidas como esclavas sexuales; en otros países simplemente no tienen las mismas oportunidades para educarse y subsistir. Muchas ONGs internacionales están trabajando ya directamente con niñas para empoderarlas, ya que una niña que logra salir adelante tiene más posibilidades de generar familias educadas y orientadas al progreso. Educar a las niñas, es, entonces una labor de gran trascendencia para romper el círculo vicioso de la explotación infantil, el abuso y la inequidad.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico coloca a México en el primer lugar en cuanto a embarazos no deseados entre adolescentes. Casi 500 mil adolescentes mexicanas se encuentran en esta situación cada año. Fuente: El Universal 

No por poco se galardonó a Malala Yousafzai como Premio Nobel de la Paz este año: Su lucha le dio voz a un sector no sólo vulnerable sino amenazado en su país: Las mujeres, que son sometidas desde que son niñas, desde que tienen prohibido estudiar y desarrollarse como seres humanos plenos.

Un reto global es lograr una adecuada representación de las niñas en la cultura y en los medios. Actualmente, en muchas películas, series de televisión y revistas, las niñas son representadas bien como sujetos pasivos con poca injerencia en las historias, o bien como objetos sexuales, cosa que sucede cada vez a más temprana edad. O bien, se las representa como valiosas solamente si cubren cierto perfil estético, que pocas veces refleja la realidad para todas las niñas del mundo (“Calladita te ves más bonita”)… Y mucha gente ve esto como normal, desde que en el uso del lenguaje (y en varios idiomas) el que a alguien le digan: “eres una nena”, “corres como niña”, “mariquita”, “vieja el que llegue al final”, y muchas otras expresiones, normalmente tienen una connotación negativa. ¿Qué aprenden los hombres y las mujeres en su niñez, entonces, sobre el hecho de ser niña, cuando usamos estas expresiones? ¿Cómo influye esa presión social cada vez más fuerte sobre las niñas y mujeres jóvenes, sobre su imagen y su propio cuerpo a medida que van creciendo?

Así que sí, hoy pueden regalarle flores y chocolates a sus hijas; pero ante todo no olviden decirles lo valiosas que son, no olviden impulsarlas a ser mejores cada día y a plantearse cualquier meta que quieran y alcanzarla: Las niñas no sólo son buenas para casarse y tener hijos, las niñas pueden ser presidentas, astronautas, deportistas, ingenieras, doctoras, maestras, filósofas, trabajadoras, filántropas, periodistas, científicas, y todo lo que se les ocurra ser. No elegimos nacer niñas, pero en el mundo todas las niñas deberíamos tener exactamente las mismas oportunidades para desarrollarnos y contribuir a un mundo mejor desde las personas que somos.

Lista de videos, recursos, referencias a consultar. Algunos ya los había publicado, pero con mucho gusto los vuelvo a compartir.

 

IT’S A GIRL (ES UNA NIÑA)

Las palabras más terroríficas en India y Asia. El genocidio sistemático de más de 200 millones de niñas en India y China con bases tradicionales es algo que debe replantearse: Mientras en las familias una niña es eliminada al no llegar el ansiado hijo varón, en las sociedades hay una fuerte mafia de trata de personas, niñas secuestradas y prostituídas o vendidas para ser esposas.

 

THE GIRL EFFECT

Organización que trababa para educar niñas en países en vías de desarrollo. Explica el círculo vicioso que viven muchas niñas en zonas rurales, al no tener oportunidad de completar sus estudios y participar más activamente en el desarrollo de sus comunidades.

 

A MIGHTY GIRL

Proyecto cultural que busca difundir una imagen más saludable y activa de las niñas y jóvenes. Publica biografías de niñas y mujeres notables, comparte libros, videos, música y cultura, así como artículos de interés, en favor de la equidad.

“Queridxs adultxs, alaben lo que mi cuerpo puede hacer, no cómo se ve. Atentamente, una niña”.

 

MISS REPRESENTATION

Organización estadounidense que analiza las representaciones culturales de mujeres y niñas, así como su impacto en su desarrollo dentro de la sociedad.

Tienen un documental en el que varios expertos comentan sobre la importancia de sanear las representaciones femeninas en los medios.

 

LIKE A GIRL (“COMO NIÑA”) 

Campaña desarrollada por Always* para concientizar sobre el uso del lenguaje y su impacto negativo cuando nos referimos a las niñas. Las niñas más jóvenes no se sienten aún identificadas por esa connotación, por ls que sugiere un rescate de la expresión en forma positiva.

*Aunque no me encanta que la propuesta venga de una marca de toallas desechables, que también en sus comerciales degradan de cierta forma la imagen de las mujeres y la función biológica de menstruar, reconozco que la campaña tiene un mensaje positivo.

 

ONU: Carta del Secretario General Ban Ki Moon y recursos audiovisuales.

«En este Día Internacional de la Niña, insto a los gobiernos a que adopten medidas para poner fin a todas las formas de violencia contra las niñas en el mundo entero. Juntos debemos crear un mundo donde la violencia contra las mujeres y las niñas no se tolere jamás y las niñas estén siempre empoderadas para hacer realidad todo su potencial.»

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon
11 de octubre de 2014

 

 

 


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Mensajes en el silencio

Tengo una manía con mis oídos. Me gusta mucho escuchar y entonces en mi lógica, lo más limpios y abiertos que tenga los oídos, lo mejor que escucharé el mudo que me rodea.

El año pasado, a causa de esta lógica correcta en su planteamiento pero no sana en la práctica, me lastimé el oído con un hisopo y estuve en cama por casi dos semanas con infección y un dolor indescriptible. Recuerdo que pensaba todo el tiempo “no lo vuelvo a hacer!” Y me sumergía en todas las cosas nuevas que estaba escuchando aún con el dolor.

Este año a pesar de habérmelo prometido, me volvió a pasar… ¡Dos veces!  En este momento preciso, la tercera. Creo que si pasó de nuevo fue para que no olvidara el mensaje y lo compartiera. Pareciera que como un hecho casual esto me sucediera para cerrar mis oídos al exterior y escuchar solamente lo que pasa dentro de mí. No ha sido fácil descifrar estos mensajes…

Inhalar… Exhalar… Lo primero que noté al quedarme medio sorda fue… ¡¡¡Qué fuerte respiro!!! Y al acostarme del lado del oído bueno (porque acostarme del lado malo me dolía mucho) y mirar hacia un punto fijo en la pared, pude escuchar a mi cuerpo en sutilezas que no me había fijado antes… A la par de la respiración, el corazón, su ritmo acompasado pero firme, extendiendo su movimiento a cada vena y arteria del cuerpo. El correr de la sangre, que nunca pensé que fuera audible, lo es cuando no escuchas nada. Casi podía sentir mis dedos pulsar a cada momento en que nueva sangre pasaba por estos. Un leve tic tic con cada parpadeo, como si mis ojos tuviera unas tapitas que no me había fijado que pudieran tener un sonido propio. La fricción del cabello, la actividad del estómago, el sonido líquido de tragar saliva, el chocar de mis dientes, el vibrar de mi pecho. También el rechinar de mis articulaciones cuando giro el cuello para un lado o para el otro. Nunca imaginé que en total silencio mi cuerpo hiciera esta música para mi.

Pero también, lo dependiente que es el cuerpo del oído en general. Los días que he tenido esta infección me he sentido un poco torpe, mi equilibrio (obviamente) está desbalanceado, pero también se afecta mi olfato (no puedo cocinar bien, no oigo cuando hierve el agua, no huelo los condimientos), el gusto, la comida me sabe toda igual (daaah y yo que adoro la comida!). Y siento que perfectamente distingo a dónde se extiende el dolor cuando se me olvida tomarme el analgésico porque no suelo tomar muchos analgésicos… Como si el dolor bajara caminando de puntitas por el cuello, la parte de atrás del oído, a la mandíbula y hasta las muelas. Suena horrible en verdad, y sí que duele, pero en también me parece algo increíble cómo me puedo volver tan consciente de mí y como puedo casi casi ver mi cuerpo, si cierro los ojos e imagino que estoy flotando en una alberca de luz incandescente que ilumina cada hueso, cada nervio y ligamento, cada cabello y articulación.

Cuando por alguna razón me enfermo, puedo entrar en este contacto íntimo con mi cuerpo. Es como si me dijera, sí, aquí vives, y estas reparaciones hay que hacer en ésta tu casa que traes puesta todo el tiempo. Entonces me vuelvo consciente de mis huesos y cada una de mis articulaciones, de lo secos que están mis ojos, de lo caliente que está mi piel en mi cara y cuello, de lo helados que están mis pies y mis manos, de cómo se mueven mis tripas, de cómo pulsa el útero. Y como hablar me molesta porque siento que vibro muy fuerte por dentro y me rebota el sonido en el oído enfermo, entonces hablo poquito, sólo lo que necesito decir. La enfermedad no sólo me trae al aquí y al ahora, sino que al aquí y ahora más inmediato, dentro de mi. Entonces el dolor no duele tanto, se vuelve una forma de comunicarme con lo que está pasando dentro y me hace pensar cómo he llegado a provocarme esto yo misma… En este caso es más que evidente que no me dejo en paz los oídos (y todo el mundo me regaña por eso y lo seguirá haciendo después de este post), pero tantas veces que he pasado por una enfermedad por desbalancearme en sueño, en alimentación, en no cuidar mis emociones y dejar que lo no expresado se manifieste en algún otro lugar de mi cuerpo, pidiéndome a gritos que lo deje salir.

Pero hay otros mensajes en el silencio más allá de lo que escucho dentro de mí y me hacen mirar hacia afuera, hacia las manos que me cuidan, que sin pedirlo me traen un té calientito, me masajean la espalda, me besan la frente y a veces con tacto tosco me toca a ver si estoy muy caliente. A los ojos que, al saber que no escucho, buscan mis ojos y me preguntan sin muchas palabras, cómo estoy, me dicen que me extrañan, me miran adivinando mis muecas. Así es. Mi pareja no es de muchas palabras, pero en estos momentos, aún en el silencio me dice tanto al cuidarme, al buscar que yo esté bien, al darse cuenta que estaría más cómoda con la pijama, al arroparme con la cobija o entibiarme con sus brazos. Ese amor que procura que vuelva a la normalidad, que me dice que está ahí junto a mi todo el tiempo.

Los mensajes de la naturaleza cuando puedo mirar de reojo por la ventana y ver que aunque sea de noche hay muchos colores en la oscuridad. De la arañita que desde una esquina baja lentamente en su hilo. De los gansos que, aún con un solo oído, escucho que se van volando al sur, graznan muy felices de saber que volverán en tres meses. Del gatito salvaje que viene a la puerta a tratar de convencerme de que le abra para hurgar en la cocina. De la gotera que escurre rítmicamente desde la esquina de la teja. Del sonido del ambiente cuando oigo a mi amor que sube y baja las escaleras, martilla, taladra, regresa, pone más leña en la chimenea y se vuelve a ir. De los mensajitos de mi familia por teléfono que me preguntan cómo estoy, que si qué barbaridad, que volví a meterme el dedo en el oído, que si el seguro médico, el remedio natural y los besos y abrazos tecnológicos. Sí, la verdad es que soy buena escuchando.

Como lecciones de estos mensajes sólo puedo concluir que a) No debo ya rascarme los oídos para nada. b) Debo encontrar una manera de reproducir y seguir recibiendo estos mensajes silenciosos sin que tenga que estar tirada en la cama o sorda o adolorida por una semana.  Pues me parece que tal vez vivo demasiado afuera y poco adentro… Y con todo y dolor, un poquito de luz calienta mi corazón cuando puedo escuchar al silencio que me habla.


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La menstruación NO es un tema político

En Venezuela, en este mismo momento, se está hablando de menstruación. Y no en un tono favorable, sino en el peor de los tonos misóginos, capitalistas y cegados por la ilusión del progreso. Varias orgullosas usuarias de las toallas de tela (entre ellas yo incluída) hemos recibido cualquier cantidad de ofensas personales al intentar abrir un diálogo objetivo sobre el tema. Les invito a que vean el video que abrió a polémica y que lean los comentarios que ahí se están compartiendo. (Compartido por Verena Vásquez)

Es cierto, el video tiene ya una tendencia política. Pero sus detractores, en vez de ponerse a investigar a fondo en qué consiste la propuesta, la tacharon inmediatamente como una movida política para evitar hacerse responsables de la suficiencia de insumos de higiene femenina. Todo esto, evidentemente, sin hacer ningún tipo de investigación sobre los riesgos reales que conlleva el seguir utilizando productos desechables. Con toda saña racista, calificaron a las protagonistas del video como pobres indias ignorantes, cochinas, animales, retrógradas; mezclando todo tipo de insultos parecidos a personas como yo que comentamos a favor de la propuesta y a favor de quitarle el tono político al tema; y haciendo gala de misoginia e ignorancia. Aquí un artículo al respecto, que profundiza un poco más en la situación política que desencadena estas reacciones. (Compartido por Cristina Gil)

Existen muchísimos recursos en internet en dónde consultar los grandes beneficios de volver a las toallas de tela. Artículos y libros enteros que recuperan la sabiduría de nuestras abuelas, con técnicas de producción actuales que hacen que las opciones en el mercado sean muy cómodas, muy bonitas, muy útiles, fácilmente lavables. De las mujeres que las usamos (es ya una comunidad bastante grande) nadie ha reportado haber tenido infecciones vaginales por esto, todas reportan mayor comodidad, cero olores y ningún problema para lavar y sacar manchas. Nada de esto nos toma mayor tiempo ni recursos que aquellos que usamos para lavar toda la ropa como normalmente se hace. Y por el contrario, reportamos un reencuentro con nuestra sangre, un desvanecimiento de todos nuestros prejuicios, un sentido de pertenencia a nuestro género y a nuestro mundo, una reconexión con lo sagrado que nos había sido arrebatado de nuestras entrañas. No existe lo que llaman “un olor a vagina putrefacta”, porque la vagina no se está pudriendo, está en plena vida y nos está diciendo lo sanas que somos, lo rebosante de vida que estamos, la naturaleza actuando a través de nuestros cuerpos. ¿Qué puede ser más hermoso que eso?

Nuestra sangre femenina es el primer cobijo del embrión humano. Está cargada de nutrientes que son nuestro primer alimento. Decir que la sangre menstrual es asquerosa es de hecho, renegar de nuestras madres y abuelas y de nuestra propia vida. A partir de esto vienen más decisiones cotidianas en las que tomamos consciencia de cómo estamos tratando a nuestro cuerpo y a nuestro medio ambiente. ¿Cómo y qué comer? ¿Qué tomar cuando me siento enferma? ¿Qué productos consumir? ¿Cómo cuido de mi higiene? E incluso esta actitud crítica y reflexiva se va extendiendo hacia nuestras relaciones personales y forma de interactuar con los demás. Cómo mantener amistades sanas, cómo manejar sabiamente las emociones y opiniones, cómo reciclar nuestras emociones negativas. Es un aprendizaje que implica en verdad, desaprender hábitos y falsas creencias con las que crecimos.

Quienes incluso, fertilizamos nuestras plantas con nuestra sangre menstrual nos hemos percatado de que no se mosquean, no huelen mal, no se queman, no se mueren; sino que por el contrario, gracias al hierro contenido en el el fluido, las plantas adquieren un color verde intenso, adquieren firmeza y aguantan climas tan extremos y sin sol como en el norte de Europa que es donde vivo actualmente. ¿Y cómo no va a serlo? Si la sangre menstrual está llena de información genética que le comunican a mi alimento lo que yo necesito consumir. Esta inteligencia natural es la misma que la de la leche materna, en la que la madre produce exactamente el tipo de nutriente que su bebé necesita. Es la simbiosis que existe en la naturaleza en muchos niveles, y que los seres humanos, en pro de un avance tecnológico deshumanizado, estamos desaprovechando para nosotros mismos, y en el peor de los casos, lo estamos destruyendo para otras especies. Usar una toalla de plástico por cuatro horas que luego estará degradándose en la tierra o en el mar por los siguientes 600 años… Eso sí es asqueroso. Sin contar las incomodidades e irritaciones que el uso de esa toalla provocará en la piel de los genitales de muchas mujeres, con sus sabidas infecciones y molestias, así como con el gasto que esto se lleva de nuestro presupuesto mensual. Multiplicar esto por la cantidad de mujeres en el mundo y la cantidad de toallas que se utilizan… los números empiezan a ser bastante impresionantes. Aquí otro video de unas chicas en Ecuador, que hicieron toda una investigación al respecto. (Compartido por Samanta Lezama)

¿Cómo empezar a operar el cambio? ¿Cómo informarse más, aprender, reflexionar e implementar? Porque sí, todos podemos hacer algo desde nuestra posición, nuestra edad, nuestro género. Comencemos por entender que el ser humano no es el centro de la creación. No somos ningún ser especial que tiene el derecho de subyugar a otras especies, los recursos del mundo o a otras personas. No hay categorías entre nosotros. Todos somos UN género humano y somos parte de la naturaleza, ésta no nos pertenece. Entendiendo este sencillo principio veremos claramente las relaciones que se establecen entre nosotros y la naturaleza, que todo lo que hacemos tiene consecuencia en este mundo y que cuando concientizamos algo y lo hacemos muchas más personas, el impacto se incrementa o se reduce considerablemente.

Como mujer, es imprescindible ver el documental “La Luna en ti” de Diana Fabianova, que muestra explícitamente cómo la menstruación se ha manipulado a través de la historia (de la cual el caso venezolano será un capítulo más) para poder someter a la mujer a las conveniencias del poder patriarcal. Cómo en verdad necesitamos reconciliarnos con nuestro cuerpo para salir de ese círculo vicioso de manipulación y dependencia de un sistema uni-género.

También, comenzar a leer otro tipo de información que nos abra los ojos a esa realidad que se nos ha inducido a ignorar, porque una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad.

Puedes googlear: toallas de tela, copa menstrual, dioxinas, ecofeminismo, menstruación consciente y sus variantes en otros idiomas.

Puedes buscar libros de: Clarissa Pinkola Estes, Sabine Lichtenfehls, Christiane Northrup, Pabla Pérez San Martín, Casilda Rodrigáñez, Judy Grahn, Lucia Renee

Puedes visitar los blogs de: Helecho Verde, El camino Rubí, Gaia Scouts, Flor de Cayena, Ginecología Natural, Museum of Menstruation, La Carpa Roja, The project of 35

Puedes comenzar a hablar de menstruación como charla de café y quitarle la etiqueta de tabú que ha tenido por siglos.

Puedes comenzar a llevar un calendario lunar con todas las observaciones de tu ciclo y compartirlo con tu pareja para que juntos aprendan a trabajar con la naturaleza y no en contra de ella. Él o ella debe ser tu primer cómplice para esta tarea, pues es al tener una pareja, se convierte en un increíble viaje compartido.

Puedes comenzar a tratar a tu sangre como algo preciado y no como algo asqueroso, pintando con ella y luego depositándola en la tierra a tus plantas. Desecharla por el inodoro es mucho mejor que desecharla envuelta en una toalla que no va a desintegrarse mientras tú vivas. [Yo estoy haciendo mi álbum y llevo tres pinturas, cuando complete el año lo daré a conocer con mucho gusto y orgullo]

Puedes unirte a un círculo de mujeres y comenzar a platicar con otras sobre sus experiencias, vivencias, consejos y prácticas.

Si eres hombre, puedes comenzar a preguntar a tu pareja, amigas, hermanas, mamá, cómo es menstruar, en vez de dar por hecho que las mujeres somos un manojo irracional de hormonas. Puedes comenzar a darte cuenta de que son tus acciones las que provocan las reacciones de cualquier persona, y no desacreditar a ninguna mujer por tener o no tener la menstruación. Revisar tu propia actitud hacia las mujeres verdad es una gran ayuda. Aplicable también a mujeres que no dejarán de criticar a otras por lo mismo en su afán de querer pertenecer a este mundo masculino, anulándose a sí mismas en el camino.

Otros artículos para leer:

– The menstruating buddhist

– The art of opening

– Una lista de excelentes libros para leer sobre la naturaleza de la mujer

– Wild man, wild woman. An interview with Dr. Clarissa Pinkola Estes, from the Men’s Web.

– Organización mundial de la Salud, dioxinas

– De alternativas saludables y otros debates (con opinión médica)

Y seguro que hay muchos más, seguimos en la búsqueda.

Si tienes links que te gustaría añadir, puedes dejarlos en tus comentarios para que los pongamos en este texto, junto con tu nombre. 🙂 ¡La colaboración es imprescindible!


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Visiones en torno a lo femenino en TED

Las pláticas de Ted son inspiradoras. Un montón de gente hablando sobre ideas, puntualizando sobre los hechos que se han vuelto tan cotidianos en nuestras vidas y que especialmente, dejamos de ver. Pero no por eso dejan de ser dolorosos o inhumanos.

Acá comparto una selección de videos de TED talks que hablan especialmente asuntos de mujeres. La mayoría está sólo en inglés, ups. Pero espero que quienes puedan verlos los compartan. De cada uno doy un breve resumen.

Hay muchos más que no he visto y todos los quiero ver. Así que si subo uno nuevo a este mismo post prometo avisar para que re-chequen la colección.

 

IT’S A GIRL (ES UNA NIÑA)

Las palabras más terroríficas en India y Asia. El genocidio sistemático de más de 200 millones de niñas en India y China con bases tradicionales es algo que debe replantearse: Mientras en las familias una niña es eliminada al no llegar el ansiado hijo varón, en las sociedades hay una fuerte mafia de trata de personas, niñas secuestradas y prostituídas o vendidas para ser esposas.

 

THE LOOKS AREN’T EVERYTHING | TRUST ME, I’M A MODEL (LA APARIENCIA NO LO ES TODO | CRÉEME, SOY MODELO)

Cameron Russell, modelo americana, explica cómo el ser blanca, alta y delgada no es motivo de admiración. Hay una industria detrás que ha sentado las bases de la discriminación racial, fundamentada solamente en parámetros estéticos que nada tienen que ver con la diversidad o profundidad del mundo que nos rodea.

 

TIFFANY SHLAIN | THE CONNECTION TO EVERYTHING

Tiffany habla sobre la conexión que existe entre el mundo interno de cada persona, los sucesos que ocurren en nuestras vidas y lo que vemos a nuestro alrededor. ¿Puede la tecnología acercarnos y expandir nuestra experiencia en el mundo o está haciendo exactamente lo contrario? ¿Qué papel jugamos las mujeres en el caótico orden del mundo actual?

Relacionados en este blog:

– Transición

– Las mujeres y su “día”