El blog de Yenas

Curioseando y compartiendo

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Otro día de la mujer -hay que explicarlo de nuevo

Hoy es día de revisar cómo estamos en la sociedad, cómo tratamos a las mujeres que nos rodean, a las que les damos trabajo, cómo nos tratan a nosotros como empleadas, qué tal estamos dentro de la pareja, o si en nuestra comunidad nuestras voces son escuchadas o apagadas… Hoy es día de cuestionar la sociedad en que vivimos y ver de qué forma podemos hacerla mejor para las mujeres de hoy y las generaciones que vienen.
Hoy es día de tomar conciencia, de dejar a criticar a otras mujeres por su apariencia o por sus decisiones, de proponernos metas y derribar obstáculos. Tenemos que continuar trabajando para cambiar los paradigmas sobre lo femenino con los que hemos crecido. Entender que el mundo no es justo y no lo será hasta que nuestra cultura tenga a la mujer en el concepto de persona, con todos sus derechos.


Nuestras abuelas lucharon duro para que pudieran influir en la sociedad. Por años lucharon para que tuviéramos el derecho al voto, pero también para ganarse su entrada a las universidades, al mundo de los negocios, a la ciencia, para poder adquirir propiedades en su propio nombre, para moverse libremente de un lugar a otro y viajar seguras. Para poder decidir con quién casarse y cuando, y cuantos hijos tener… O no tenerlos. Incluso, para cometer sus propios errores y enmendar el camino cuando se puede. Para trabajar y ganar su propio dinero, sin que le cuestionen su condición femenina, su estado civil, sus ciclos del cuerpo, sus emociones.

Parece mentira que todas estas cosas que suenan tan obvias (para los hombres) sigan siendo una realidad inalcanzable para las mujeres. Es verdad que algunas están más cerca que otras, pero pensemos solamente en el grueso de mujeres que no lo están. Que son víctimas de violaciones y asesinatos a manos de sus propios esposos (de algún esposo que tal vez ellas ni siquiera eligieron). De la cantidad de jóvenes que son privadas de su libertad en la esclavitud de los servicios domésticos modernos, o en la trata de personas donde son esclavas sexuales y no tienen forma de escapar. De las mujeres que no pueden conseguir un divorcio porque no ganan lo suficiente para mantener a sus hijos solas. De las mujeres que han puesto sus vidas en riesgo en procedimientos médicos ilegales para interrumpir un embarazo no deseado de relaciones sexuales no solicitadas. O las mujeres que sufren un aborto involuntario e igual deben enfrentarlo solas y con el riesgo a morir porque en muchos países, el aborto es penado con la cárcel siempre, de cualquier manera. O ya, en el último de los casos, de las mujeres que no pueden salir de sus casas ni dar un solo paso sin la autorización de su varón a cargo, que puede ser padre, esposo o hijo. Para estas mujeres, manejar un automóvil o aprender a leer supone el riesgo de ir a la cárcel.


Tan sólo en los últimos días, hemos visto ejemplos tan claros de por qué debemos seguir luchando a favor de los derechos de las mujeres, por nuestra seguridad e igualdad de oportunidades. 

El caso de las chicas argentinas que viajaban en Ecuador y que fueron asesinadas por resistirse a una violación, es un claro ejemplo de lo que pasan muchas mujeres alrededor del mundo. Para los medios, estas mujeres viajaban “solas” (a pesar de tenerse una a otra, “solas” se refiere a que no iban acompañadas de un hombre) y las retrataron como las culpables de buscarse un final dramático por atreverse a salir de sus casas, viajar con su propio dinero y querer explorar y conocer un país nuevo -como cualquier hombre hubiera podido hacer- Lee aquí la historia completa 

Qué diferencia con el trato que se le dio el año pasado al caso de un muchacho violado en Chihuahua por sus “compañeros” de partido (del PRI, obviamente)! Los medios aseguran que los agresores podrían recibir hasta 40 años de cárcel y severos perjuicios en sus carreras políticas, además de que al chico violado jamás se le cuestionó que hubiera vestido ropa provocativa, que hubiera bebido alcohol hasta quedar inconsciente e incluso que pudiera recordar el hecho de que fue violado aún estando inconsciente (a una chica le hubieran preguntado que entonces cómo es que lo recuerda) ni hubieran asumido que quiere intentar aprovecharse de la situación. No, se toma su testimonio como serio y verídico y se tiene la disposición de hacer cumplir la ley y con un castigo severo a los culpables… cosa impensable para la manada de políticos en México que han violado y violentado a mujeres. Odio tener que compartir esta nota, pero léela completa y date cuenta de la diferencia en el tratamiento de una víctima de violación, cuando es hombre o cuando es mujer.

Tampoco me gusta para nada que en México, el promedio de mujeres asesinadas es de seis mujeres al día. Estas cifras se han elevado desde el presidente anterior, lo cual demuestra la indolencia y la falta de seriedad de las autoridades para corregir los enormes errores estructurales y legales que aseguren a las mujeres una vida plena y en en total ejercicio de sus derechos ciudadanos. Como la frase terriblemente célebre del gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila: “Feminicidios? Hay cosas más graves de atender…” (Hoy, el Estado de México ha superado a Ciudad Juárez en número de feminicidios”.

eruviel

Este es el tercer año que escribo con relación a la frivolización del llamado Día Internacional de las Mujeres. No podemos permitir que una conmemoración lograda a punta de muchas muertes, sudor y lágrimas, se convierta en un nuevo San Valentín. En todo caso, tendríamos que seguir apuntando y señalando las situaciones de vejación en que viven mujeres de todo el mundo, tenemos que indignarnos y hacer notar que cada que alguien felicita a las mujeres por “fuertes, indispensables, dulces y guerreras”, y nos etiquete en una foto de flores rosas o de chocolates, o nos digan que somos bellas e iluminamos la vida de todos… una tripa se retuerce, un calor se esparce rápidamente por nuestro cuerpo, y hace que apretemos los puños y los dientes y nos recuerde las veces en que nosotras mismas hayamos sufrido un golpe bajo de este mundo del que somos ciudadanas de segunda. Entonces ahí hay que gritar, escribir, explicar, clarificar, hacer entender, desglosar el por qué se necesita un día como este. Aquí donde año con año aparecerá una nueva publicación que nos recuerde del dolor de nuestras abuelas, la inequidad en nuestros hogares, el temor de caminar en las calles, el peligro de viajar “solas”, de hacer escuchar tu voz, de los acosos y violaciones.

Si somos muchas, si somos más cada vez, puede que nos escuchen.

Y ahora sí, a cantar!!


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Hoy es día de mirar al cielo 

Hoy es día de mirar al cielo,

Escudriñarlo con cuidado y observar

Si entre las nubes grises o los matices azules, se asoma

Un ojo travieso que te guiña y te saluda,

Una carcajada sonora que te recuerde un cumpleaños feliz

De cinco, seis u ocho bolas de helado.

Hoy es día de mirar al cielo

De sentir una brisa fría, y el susurro de los árboles

Que te recuerden como era caminar por el parque de niña,

Asida a una mano fuerte que llevaba un paso tranquilo,

Tu, casi siempre brincando -escalones, líneas y losas

Y a veces, él contigo.

Hoy es día de mirar al cielo.

Y sonreír.

Te quiero, abuelo.


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Día 05: Lentitud

En los días de invierno, parece que a veces, el color del cielo es quien marca el ritmo del día. Los fines de semana son especialmente rebeldes y perezosos, y aunque mi reloj interno intenta levantarme de la cama cuando todavía está oscuro, o mantenerme despierta hasta bien entrada la noche, a veces pongo la mirada en el cielo y me dice con sus nubes arremolinadas y sus rayos tímidos: hoy, tómalo con calma. 

No siempre ha sido fácil. De muchos lados, he aprendido que lo deseable es mantenerse ocupada, con prisa, produciendo, produciendo, produciendo, como una máquina. De cómo sentirse un poco importante cuando podemos responder a alguien (incluso, a sí misma): “no puedo, estoy ocupada”.  Y si bien, esto resulta fácil en un día soleado, donde la energía parece que se toma del aire y se respira, en los días más oscuros de invierno con clima caprichoso, a veces es más fácil rendirse al ritmo suave de un día largo.

Así, puedo quedarme en pijama hasta muy tarde. Puedo quedarme en cama y apenas estirar un brazo para alcanzar un libro. No importa si ya lo leí o es uno nuevo, puedo repasar las hojas y encontrar ese párrafo que, como un libro que se abre al azar, me regala unas líneas que necesitaba encontrar, pero no lo sabía. Puedo voltear el cuello y asomarme a la ventana que cada día me regala un paisaje nuevo, con colores y sonidos que se mueven todo el tiempo a pesar de la estructura más bien estática del paisaje. Como si alguien hubiera empezado un cuadro al que le corrige todo el tiempo la textura de las nubes, los reflejos el agua, un barco que llega, otro que se fue hace horas, y conjuntos de aves con formas sinuosas que se mueven con el viento. Puedo cerrar los ojos muy fuerte y ver destellos, bichitos, y reflejos de colores en mis párpados cerrados, en intentarlo muchas veces hasta que me creo que estoy descifrando un mensaje secreto.

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Así en un día lento.❤

Puedo darme un baño y luego tirarme de nuevo en la cama a secarme con el aire, sintiendo la piel enfriarse y erizarse, el cabello gotear y rizarse de nuevo, y luego el cuerpo calentarse desde dentro con la sangre que no deja de correr. Miro al techo o garabateo un dibujo sin la prisa de vestirme. A veces, me meto de nuevo bajo la cobija a sentir las texturas con toda mi superficie.

Puedo subir luego a la cocina y oler todas las cajas de té, y elegir con cuidado la infusión que me voy a tomar. Y hacer una lista de todo lo que quiero hacer, pero que sé que no acabaré en un día. De alguna forma estos deseos prácticos se guardan en mi cabeza y eventualmente y sin saberlo, los tacharé de la lista, otro día. Revolveré en el desorden que no acabo de ordenar, encontraré viejas fotos y postales, estambres y agujas, papeles y cintas, plumas de todos los colores. Haré un poco de todo y al final, inventaré un desorden nuevo.

La lentitud me ha enseñado que puedo hacer todo esto y pensar. Que las ideas y soluciones a lo que estaba buscando están en dar los pasos sin prisa, y sin invocarlas, ellas llegarán a mi mente y a mi oído. Me recuerda que en todo, la vida es un proceso de caos y orden y de caos otra vez, y que no significa que las cosas no estén en su lugar. Sólo que me deja en el tiempo y el espacio para que yo encuentre cuál es mi lugar en el caos y hacia dónde me lleva el orden.

La mayoría de mis días son rápidos, precisos, ocupados. Pero me olvido un poco de mi y me vuelo un poco reloj. La lentitud me devuelve un poco de esa luz que se había ido, restaura mis pensamientos y me regocija con lo pequeño. Gracias lentitud, que me permites pasar la película un poco más lento y hacerme sentir que puedo operar un pequeño milagro: que un día me dure más de 24 horas.

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Por qué tus emociones pueden empeorar los cólicos menstruales

Una chica preguntó esto en un foro de menstruación, y me parece que necesitamos hablar de cólicos, porque es una cuestión frecuente entre mujeres.

Mi respuesta es bastante narrativa pero real. ¡Ojalá que compartan esto con más amigas, mamás, hijas, hermanas, primas… y sus hombres alrededor!

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Un uterito que tejí para una campaña por la salud de las mujeres en 2013.

Hace un par de años, tomé una formación de doula de parto y en ese taller vimos algo muy interesante. El cólico menstrual es el trabajo del útero que se contrae para expulsar. Es el mismo tipo de cólico que sentirías en las contracciones del parto (aunque no en intensidad, claro). Es normal que los cólicos duelan, pero no debería ser un dolor molesto, porque hasta cierto punto, como en un parto, son indicativo de que tu cuerpo está trabajando, es decir, es un dolor “bueno”(1), te está avisando cómo está tu cuerpo, te pide descanso, te pide seguridad, para que el útero haga lo suyo. ¡Parece que no, pero gastamos una energía enorme en menstruar!

¿Cómo se relaciona lo emocional? Ahí viene lo bueno. El útero, como otros órganos internos que realizan sus funciones de forma involuntaria (como el estómago y el corazón, por ejemplo) están conectados al sistema nervioso parasimpático, es la parte del sistema nervioso que controla todas estas funciones, que nosotros no controlamos conscientemente. Lo que pasa con este sistema es que reacciona a los estímulos nerviosos que recibimos del exterior. Cuando estamos estresadas o con miedo, este sistema “paralizará” o retardará muchas de nuestras funciones respondiendo al instinto de “pelear/huir” para darle energía y oxígeno a nuestros músculos.

sistema nervioso autonomo

Imagen: Wikipedia. En rojo, el sistema simpático. En azul, el sistema parasimpático.

El ejemplo es este: Imagina a una mujer prehistórica (no hemos evolucionado tanto desde ese momento, al menos no en nuestro cerebro instintivo). Esta mujer va a parir y está buscando un lugar seguro para hacerlo. Si encuentra el lugar seguro, ella se sentirá tranquila, liberará oxitocina (que también le decimos hormona el amor) y su útero se relajará y continuará su trabajo con las contracciones, el cérvix se dilatará y comenzará el trabajo de parto. Pero si esta mujer se siente amenazada (digamos que le aparece un oso), su sistema secretará adrenalina: el útero detendrá las contracciones, el cérvix se cerrará, su digestión se paralizará, su corazón latirá de prisa y su respiración aumentará para surtir a los músculos de sangre y oxígeno para “pelear/huir”. Y aunque pienses que no, porque es a menor escala, cuando menstruamos sucede exactamente lo mismo. (Adrenalina y oxitocina no pueden estar juntas al mismo tiempo, se inhiben mutuamente) (2).

Las mujeres de ahora nos preocupamos y nos inventamos “osos” que no existen. En realidad estamos bastante seguras, pero el sistema parasimpático no entiende razones, reacciona al estímulo emocional: Miedo, angustia, ansiedad, estrés, enojo, frustración. Los interpreta como la misma cosa, traemos adrenalina todo el tiempo la cual hace que nuestros órganos trabajen a sobremarcha (3). Por eso, en estos tiempos, los seres humanos padecemos de gastritis y colitis nerviosa, enfermedades cardiovasculares, hígado graso, hipertensión, transtornos del sueño; y en el caso particular de las mujeres, dismenorrea, amenorrea, complicaciones de condiciones como ovarios poliquísticos y la mayor intervención en los partos en toda la historia (4) (cuando el parto se retarda por el miedo al dolor o a morir, la angustia, las preocupaciones, comienza la intervención médica, que aunque ha salvado muchas vidas, también ha puesto en riesgo innecesario a otras, evitando el flujo del parto normal y todas sus interacciones hormonales que son tan delicadas).

¡Ahí está! ¡Hakuna Matata!

Por eso, y aunque no se tenga ninguna enfermedad, por salud y prevención hay que descansar suficiente, meditar, practicar yoga u otros ejercicios, tener tiempo de recreación y relajación de calidad, además de una dieta saludable y adecuada para nuestra consitutición física y requerimientos energéticos (5). Nuestro ritmo de vida en estos tiempos es bastante intenso,y nuestro cuerpo lo reclama porque al fin, en nuestra etapa evolutiva, seguimos siendo cazadores y recolectores.

¿Cuál es tu remedio natural más efectivo contra los cólicos?

(1) Esta sociedad está tan acostumbrada a evadir el dolor y etiquetarlo como malo a toda costa. Pero algunos dolores como éste, como el dolor de haber hecho ejercicio, como el dolor de hambre e incluso el dolor de quemarse con un cerillo, son dolores buenos: Nos avisan que el cuerpo está haciendo lo suyo para su conservación, nos alejan del daño, nos alimentan, construyen músculos… No podemos siquiera comparar este tipo de dolores con los dolores de una enfermedad, como el cáncer, por ejemplo.

(2) La oxitocina se libera al contacto físico agradable, por ejemplo en las relaciones sexuales consensuadas. Un buen orgasmo está lleno de oxitocina. El contrario sería la adrenalina en una relación sexual forzada. (Es el mejor ejemplo para entender por qué no están al mismo tiempo). El mejor consejo contra los cólicos (y el mejor acelerador del parto): tener un buen orgasmo. 

(3) Imagina a un animal salvaje en su estado natural. No importando que sea el depredador o la presa, no están todo el tiempo corriendo, huyendo, saltando, cazando. La mayoría del tiempo están tranquilos y solamente cuando se activa el instinto de “pelear/huir” es que sus cuerpos se llenan de adrenalina y reaccionan de la misma forma que ya describimos. Para los animales, este mecanismo es una forma de supervivencia, a nosotros que ya resolvimos nuestras necesidades básicas de seguridad y sustento, nos está matando. ¿Lo habías pensado?

(4) Mientras la OMS sugiere que del total de los partos, alrededor del 20% requerirá una cesárea debido a factores de riesgo, en la actualidad en muchos países del mundo este porcentaje está bastante elevado. Chile y México se encuentran entre los países que hacen más cesáreas. De muchas formas nos venden el miedo para practicarnos una cuando no presentamos factores de riesgo durante el parto o el embarazo.

(5) En pocas palabras: Al diablo las dietas… y también la comida chatarra. Nuestras fuentes alimenticias suelen ser pésimas: Cuando no son harinas o azúcares refinadas, son alimentos modificados genéticamente, y si no, refrescos y alcohol. Con la comida programamos al cuerpo y también la mente, y nuestra primera responsabilidad sobre nuestra salud es elegir de la mejor forma posible aquello que nuestro cuerpo absorbe. Muchas predisposiciones genéticas como la diabetes, el cáncer y las enfermedades auto inmunes podrían activarse bajo una dieta no saludable y bajo un ritmo de vida estresado.


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Día 9: Ilusión 

Se que estoy brincándome los días, pero qué más da. 

Estoy ilusionada, emocionada y también un poco enamorada, y como esas son el tipo de cosas que no se pueden disimular, tengo que contar al menos un poco. 

¿Qué es la ilusión? Tal vez una expectativa, una esperanza. Es mirar al futuro con un enfoque especial. Es la anticipación de algo que se desea mucho y que está por cumplirse, o que, por alguna afortunada serendipia, se creía perdida y se ha recuperado. 

Por muchos años tuve muchas dudas sobre mi profesión. He trabajado en diferentes proyectos y a veces sentía que no era suficiente, que no era importante y que no había aprendido nada nuevo. No se sí esto sea por una enorme exigencia en mi misma, o por inseguridad en mis capacidades. 

Lo cierto es que hoy tengo una ilusión nueva, encontré un camino que ya había andado y que no sabía exactamente a donde me estaba llevando. Hoy lo sé, me ha traído a este punto donde muchas cosas tuvieron que ponerse en su lugar para que yo pudiera ver hacia donde había que continuar. 

Así que parece que me enamoré. Otra vez. Y me da ilusión pensar en todas las posibilidades que este camino me ofrece si me propongo andarlo. Me enamoré de un sílabus, de una tira de materias de dos años, que de leerla siento que pertenezco ahí. 

Estos días tengo que aprovechar esta inspiración que siento para sentarme a redactar cartas, a reunir y describir trabajos que he hecho y que digan que soy apta para este posgrado. Tengo que “ponerme guapa” para coquetearle a este curso, hacerle ver por qué me tiene que escoger precisamente a mi, qué puedo ofrecerle que otros candidatos no puedan. Y yo, que soy muy fan de lo espontáneo y del amor a primera vista, siento que me hormiguean los dedos y se me acelera el corazón de pensar que tengo que explicar estas cosas. ¡¡Y me niego a pensar que no seré aceptada!! Estos días sólo sueño con volver a esa escuela como parte de ella, con sentarme a bocetar por horas, a comerme a mordidas esos libros que no he leído. Me veo exprimiendo todo el conocimiento nuevo que pueda encontrar y generar. 

Si tú, querida persona que lees mis pensamientos, te gustaría recomendarme algo qué enfatizar de mi personalidad o mis habilidades, te pido por favor que me lo hagas saber. A veces no lo percibimos hasta que alguien externo nos lo hace ver. 

La maestría a la que quiero aplicar se llama Diseño infantil. 😻

¡Gracias! Y gracias a las mariposas en la panza. 


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Día 08: Día libre

Me han dicho que trabajar más de 40 horas a la semana raya en lo poco sano, y yo, que soy una workaholic medio intensa, he tenido que poner gran esfuerzo en adaptarme al ritmo de vida más lento de este  país. 

Le insisto a mi jefa que me deje trabajar toda la semana, pero por una cosa u otra, es común que tenga un día libre bastante seguido. 

Y antes pensaba, “más de lo que yo quisiera” pues día libre significa un día menos de sueldo.

Pero al pasar de los meses he aprendido a apreciar los días libres (que no son los fines de semana).

Seré honesta, mis primeros días libres eran como cualquier fin de semana largo. Dormía hasta muy tarde, me levantaba y hacía dos comidas del día en una, me quedaba leyendo en la cama o jugando videojuegos, como una adolescente que no quiso ir a la escuela.

Gracias a que me discipliné un poco (y a que al final del día no me sentía descansada con ese régimen perezoso), mis días libres ahora son un lienzo en blanco, y ahora, en las horas bien planeadas, surge una gran inspiración para expresar un montón de creatividad, buscar otros empleos, tejer, pintar, ir al museo sola, hacerme un buen smoothie después de una intensa sesión de ejercicio o darle atención a mis plantas. Hasta limpiar es divertido. 

 

Aquí, el avance de un boceto en tinta de jamaica…

 
Por cierto que, gracias a mis días libres puedo también dedicarle tiempo a las chambas freelance cuando las hay, y también al trabajo voluntario que puedo hacer con organizaciones. 

Hace unos años, siempre me faltaba tiempo. 

Y por eso, ahora agradezco los días libres que me enriquecen de otras maneras. 

Y como dijo Mick Jagger, ¡a descansar cuando me muera! 😁


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Día 04: Otoño

Dicen que el otoño es la temporada en la que cosecha lo que se siembra. Los frutos están maduros y listos, las hojas de los árboles han cumplido su función, y están listas para desprenderse, la luz (y la luz aquí en el norte, especialmente), nos obsequia los colores más bellos, el sol tocando por última vez en el año, las ventanas, las banquetas, el lago y el río, nuestros rostros, antes de irse a brillar intensamente al otro lado del mundo, donde ya lo añoran.

El otoño que con sus colores y cambios, nos recuerda que nada es para siempre, pero que siempre hay nuevos comienzos.

El otoño que con sus colores y cambios, nos recuerda que nada es para siempre, pero que siempre hay nuevos comienzos.

Así también, el otoño en nuestras vidas: Lo que hemos echado a andar meses atrás, comienza a dar frutos: las relaciones, el trabajo, tal vez la educación, los nuevos hábitos, hasta el ejercicio y la alimentación. Cuando el sol comienza a meterse más temprano, la oscuridad, una taza de té y una cobija nos invitan a mirar para adentro, a reflexionar y analizarnos, entender qué hemos hecho bien, qué vamos a mejorar, qué vamos a desechar.

Este otoño, la verdad que he cosechado cosas muy bellas por las que estoy agradecida: El sentirme en casa en esta ciudad, el poder contar con buenas amigas y amigos, que por fin estoy trabajando en cosas que me encantan a pesar de haber pasado por un par de años de mucha sequía, que mi familia está sana y feliz, realizándose, creciendo y desarrollando; y que, a pesar de haber pasado por una buena tormenta, y algunas decisiones fuertes que nos han hecho crecer,  mi pareja y yo no nos hemos soltado de la mano, sino por el contrario, nos hemos acercado más que nunca y tenemos mucho más de qué estar agradecidos.

Algunas lecciones no son fáciles. Pero a veces, la vida de las va dando “a plazos”, para que podemos digerirlas. Otras veces, somos nosotros los que tenemos que dar el esfuerzo extra para que las cosas sucedan o se resuelvan. Y al final, como en la vida nada es competencia, sino aprendizaje, no queda más que dar las gracias por esos frutos, que son los que nos saben más dulces.

¡Gracias Otoño!